Carlos Holmes Trujillo García

Participación ciudadana no es juego

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
enero 21 de 2014
2014-01-21 12:17 a.m.
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De tanto repetir términos y conceptos, muchas veces se hace caso omiso de su verdadero significado y contenido.

Se juega con ellos y se confunde a la gente, o se incumple con la obligación que tiene quien posee responsabilidades públicas de realizar tareas pedagógicas.

Eso es lo que está sucediendo con los mecanismos de participación ciudadana. Con frecuencia se escucha hablar de ellos de forma indiscriminada y sin la explicación necesaria sobre las características de cada uno.

Dicha práctica se ha vuelto muy frecuente a raíz de las conversaciones del Gobierno con las Farc en La Habana.

Un día se habla de referendo, al siguiente se dice que hay que inventarse un mecanismo nuevo con la otra parte, como acaba de hacerlo el presidente Santos, y después, medio se plantea una consulta popular.

En fin, diariamente se manosean instituciones sin importar las malas consecuencias que esas jugarretas pueden tener.

Sobre todo tratándose de la paz y del sueño de alcanzarla.

Con un facilismo preocupante, el Jefe del Estado acaba de decir que como en la Constitución “hay consulta popular, podemos inventarnos alguno con la contraparte.

Es simplemente que la población colombiana tenga la oportunidad de decir lo compro o no lo compro”.

¿Cómo así? ¡A esos niveles de simplificación no se puede llegar!

Sobre el deseo de vivir en paz, no hay necesidad de preguntar nada.

Todos compartimos esa ilusión.

Ahora bien, si lo que se pretende es consultar acerca de la existencia de ese anhelo estaríamos frente a la posibilidad de un salto al vacío muy peligroso. Y los mecanismos de participación ciudadana, que existen en nuestra Carta por mandato expreso de los colombianos, no se consagraron para eso.

El referendo se convoca para que el pueblo apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma vigente.

Mediante la consulta se hace una pregunta de carácter general para que el pueblo se pronuncie formalmente al respecto.

Pero, ojo, esta no puede realizarse sobre temas que impliquen modificación a la Constitución Política.

De otro lado, la Asamblea Nacional Constituyente puede convocarse para reformar total o parcialmente la Carta.

Se trata, entonces, no de una herramienta para refrendar acuerdos, sino de un escenario fundacional en materia constitucional.

Como puede verse, ninguno de estos mecanismos da espacio para preguntarle a la gente si desea o no la paz.

Es evidente que todos la deseamos. Pero, también lo es que la inmensa mayoría quiere que ella se haga sin impunidad ni elegibilidad para los terroristas.

La participación ciudadana es un asunto serio, las posibilidades de acudir a ella existen porque eso fue lo que decidió en su momento el pueblo colombiano y los caminos alternativos están definidos con claridad.

Consultarle a la gente no es un juego.

Carlos Holmes Trujillo G.

Exministro – Exembajador

carlosholmestrujillog@gmail.com

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