Carlos Holmes Trujillo García

Suspensión temporal de conversaciones en Cuba

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
mayo 26 de 2015
2015-05-26 04:47 a.m.
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Lo que se conoce públicamente permite decir que los diálogos en La Habana se encuentran en un momento particularmente crítico.

De un lado, la mesa está sufriendo los impactos que produce sobre ella la violencia de las Farc, al mismo tiempo que se adelantan las conversaciones. De otro, el abismo que existe entre los interlocutores sobre el tema de la justicia y la paz es tan grande que parece haberse convertido en un obstáculo insalvable.

Con respecto a lo primero, cada día que pasa es más claro que la fórmula de dialogar con las Farc en medio de la violencia no es viable en nuestro país. Los hechos han vuelto a demostrarlo.

Basta refrescar la memoria sobre la reacción de los colombianos frente a los acontecimientos más recientes, es decir, el secuestro del general Alzate y la masacre de los soldados del Ejército Nacional, para tener, de nuevo, presente que nuestros compatriotas no aceptan que se hable, mientras, simultáneamente, se padece el terrorismo de las Farc.

Esta organización tampoco resiste la acción legítima de nuestras Fuerzas Armadas, como acaba de demostrarlo suspendiendo el cese de fuego unilateral, que nunca cumplió a cabalidad.

Hoy, entonces, las negociaciones se están acercando a un escenario similar a los que dieron al traste con los esfuerzos de Gaviria en Tlaxcala, y de Pastrana en El Caguán.

Lo anterior significa que, si no se le da un timonazo a las condiciones en medio de las cuales se adelanta el proceso, la salud del mismo es de pronóstico reservado.

Todo indica que lo único que podría conducir a su recuperación es un cese unilateral al fuego y hostilidades por parte de las Farc, con una verificación capaz y experimentada, para lo cual ayudaría mucho la concentración.

Habida cuenta de que una de las banderas de esa organización es el cese bilateral al fuego, lo cual, en la etapa actual, es inaceptable para la institucionalidad colombiana, es necesario tejer con cuidado una solución como la mencionada, que le dé a la ciudadanía la credibilidad que requiere.

Los pupilos de ‘Timochenko’ deben entender que la cesación unilateral de la violencia que hacen, debidamente verificada, es una garantía de seguridad para todos y el camino hacia la cesación bilateral y definitiva del fuego. Seguir conversando bajo el mismo esquema que se acordó inicialmente, lo único que lograría sería continuar pavimentando el camino hacia el fin del proceso. Ese sería el peor escenario.

A Colombia no le convendría que el presidente Santos se viera obligado a pararse de la mesa, obligado por la presión de la opinión pública, que rechaza que haya negociaciones y terrorismo de las Farc al mismo tiempo.

Por eso, lo mejor, en el momento actual, sería suspender temporalmente los diálogos y concentrarse con paciencia en la construcción de las condiciones que permitan continuarlo, gracias a la confianza que se le dé a la gente.

Carlos Holmes Trujillo G.

Excandidato a la Vicepresidencia de la República
carlosholmestrujillog@gmail.com

 

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