Carlos Holmes Trujillo García

Verificación de verdad

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
julio 14 de 2015
2015-07-14 03:29 a.m.
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Los nuevos anuncios del Gobierno y las Farc giran alrededor de los mismos temas no resueltos, que tienen empantanadas las conversaciones y en serio riesgo su viabilidad.

Todos ellos están relacionados con el terrorismo, la incredulidad de los ciudadanos acerca de la real voluntad de paz de esa organización, la necesidad de que los colombianos puedan tener confianza en los diálogos y el tema de los plazos y las condiciones.

Para evitar confusiones, hay que decir, con claridad, que la culpa de lo que está pasando la tienen las Farc.

Su inflexibilidad y arrogancia levantan barreras, prácticamente infranqueables, a la posibilidad de llegar a acuerdos aceptables para la mayoría de la Nación.

Eso de que el Gobierno y los herederos de Tirofijo son dos partes iguales en la mesa, es inaceptable.

Como también lo es la insistencia en que se está en un proceso con profundo significado político y el principal responsable de todo lo malo es el Estado.

Y los inamovibles que ponen son, en la práctica, explosivos que dinamitan la vía de los diálogos.

Hay que recordar que la pretensión del terrorismo ha sido, desde un principio, que las negociaciones se realicen en medio de un cese bilateral de fuego.

En todo momento han buscado conseguir más ventajas políticas y militares, sin hacer un gesto real de paz que haga nacer la credibilidad en sus verdaderas intenciones de reconciliación.

Ni qué hablar de su posición frente a la justicia.

Digan lo que digan, lo cierto es que están detrás de conseguir la impunidad total acudiendo al argumento de que lo único que han hecho es ejercer el derecho legítimo a la rebelión.

De esa manera, buscan que, cuando todo concluya, el país les reconozca la legitimidad del mal que han infligido.

¡Que se olviden!

Los colombianos quieren la paz, sueñan con ella, y para alcanzarla están dispuestos a ser generosos y flexibles, pero no llegarán al extremo inconcebible que persiguen.

Y siguen creyendo que están en posibilidad de imponer, amparados bajo la sombrilla de los diálogos, un modelo que ya fue mandado a recoger porque fracasó estruendosamente.

Dejemos, por ahora, lo de la constituyente en la gaveta para volver al momento actual.

Es verdad que el más grande desafío hoy, como se ha dicho tantas veces, es conseguir que la gente crea en las conversaciones y las apoye.

Eso no se logra con anuncios, pues la única manera de edificar credibilidad es con hechos. En las circunstancias del presente, no hay camino distinto a que el cese unilateral que han anunciado sea real, creíble y eficaz.

Conseguirlo exige la definición de un mecanismo de verificación capaz, experimentado, imparcial y con músculo político y económico, integrado, por ejemplo, por Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, con la asesoría humanitaria, si es posible, de la Cruz Roja Internacional, para lo cual se requiere acordar puntos de concentración.

Carlos Holmes Trujillo G.

Excandidato a la Vicepresidencia de la República
carlosholmestrujillog@gmail.com

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