Carlos Holmes Trujillo García

‘World Order’

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
noviembre 11 de 2014
2014-11-11 02:30 a.m.
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Es necesario diseñar una nueva política exterior para Colombia.

Ya es hora de superar la visión tímida, desarticulada y de corto plazo que caracteriza el manejo de las relaciones internacionales del país.

Uno de los más grandes esfuerzos, que debe hacerse, es el de estructurar un programa pedagógico dirigido a que se comprenda que los temas nacionales de trascendencia son, a la vez, asuntos globales.

La gobernabilidad democrática, los derechos humanos, el medio ambiente, la lucha contra el problema mundial de la droga, el comercio exterior y sus reglas, la investigación, ciencia y tecnología, etc, que tanto tienen que ver con el desarrollo nacional, son materias sobre las cuales la comunidad de naciones se ha empeñado en definir marcos regulatorios internacionales.

Hoy el mundo se enfrenta a grandes desafíos, que hacen aún más exigentes las responsabilidades de Colombia.

Se trata de superar la crisis del orden mundial, y de reconstruir el equilibrio entre el poder y la legitimidad en el que dicho orden se fundamenta.

El más reciente libro de Henry Kissinger, ‘World Order’, es el producto de sus preocupaciones, que también deben serlo para el Gobierno y la opinión nacional, sobre esas realidades de hoy.

¿Y por qué debemos preocuparnos?

Pues nada más ni nada menos porque, de acuerdo con la opinión del historiador y ex secretario de Estado de los Estados Unidos, lo que ahora está en entredicho es la visión optimista de la etapa posterior a la Guerra Fría.

De lo que se trata, es de reflexionar acerca del impacto de los problemas políticos y económicos de los últimos años sobre la idea de que el mercado y la democracia serían suficientes para generar paz e inclusión en el mundo.

No es poco lo que está en juego.

La gobernabilidad se encuentra sometida a las presiones que produce la realidad contemporánea.

Al mismo tiempo que buena parte de los éxitos económicos dependen del desarrollo de la globalización, la política interna obedece a las percepciones domésticas.

Ahora la economía es mundial, en tanto que la política sigue siendo nacional.

En éstas condiciones, la primera víctima es la legitimidad del poder, y la credibilidad de los ciudadanos en el mercado y la democracia.

Por éstas razones, Kissinger se atreve a plantear que “para lograr un orden genuino, sus componentes, mientras mantienen los valores necesitan adquirir una segunda cultura que sea global, estructural y jurídica, un concepto de orden que trascienda las perspectivas e ideales de cualquier región o nación”.

Éste es un gran reto para Colombia: lograr, a fin de construir las bases de una nueva gobernabilidad, que lo global sea considerado como componente integral de lo interno.

Los asuntos internacionales deben ser parte del debate nacional y la política exterior audaz, articulada y de largo plazo.

Que ‘World Order’ sirva para abrir ésta gran reflexión.

Carlos Holmes Trujillo G.

Excandidato a la Vicepresidencia de la República

carlosholmestrujillog@gmail.com


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