La nueva era de psicodélicos en microdosis

No se sabe cuáles puedan ser los efectos en el cerebro de la microdosificación sostenida por largo tiempo.

Medicamentos

Archivo Portafolio.co

POR:
Cecilia Rodríguez
febrero 16 de 2017 - 08:05 p.m.
2017-02-16

Microdosificación de drogas psicodélicas es la nueva tendencia en experimentación psicotrópica. Aunque es ilegal, más y más devotos dicen estar encontrando una efectiva forma de realzar la creatividad, enfoque y equilibrio mental ingiriendo mini dosis regulares de alucinógenos como LSD y hongos.

A diferencia de otras modas alucinógenas como beber ayahuasca (un té psicodélico preparado de plantas amazónicas, bebido bajo la supervisión de un chamán), la microdosificación al parecer no lleva a transformaciones extraordinarias que sacuden el mundo. Según numerosos artículos en publicaciones como el New York Times, Marie Claire, Vice y Forbes, se trata de cambiar de manera casi imperceptible el funcionamiento neuronal cotidiano para mejorar.

Los usuarios entrevistados para esos artículos aseguran que esas micro-dosis administradas cada tres o cuatro días les ayudan no solo a ser más concentrados y eficaces sino más creativos.

La ilegalidad de esas drogas hace imposible investigaciones y recolección de datos, sin embargo, la evidencia sugiere que el uso está en subida sobre todo entre profesionales, particularmente en el mundo digital y sorprendentemente entre mujeres. Un tutorial en YouTube sobre cómo dosificarse ha sido visto medio millón de veces y Reddit tiene una sección dedicada al tema con más de 9.000 suscriptores.

“Microdosificación según los usuarios les ayuda a curar dolores de cabeza crónicos, ansiedad y depresión. Esta última es una de las razones más populares por las que la gente se está microdosificando para encontrar equilibrio temperamental”, escribe la revista Marie Claire en un extenso reportaje titulado “Por qué las mujeres ejecutivas se están micro-dosificando con LSD en el trabajo”.

El artículo relata los casos de mujeres en altos cargos con ambiciosas carreras y enorme presión que han encontrado balance usando psicodélicos en dosis minúsculas. “Las mujeres que intentan la microdosificación no están en crisis. De hecho, son personas de alto rendimiento e interesadas en llegar a puestos aún más altos”.

No es de sorprender que la tendencia ha encontrado terreno fértil entre la gente que trabaja en la industria tecnológica del Silicon Valley en California donde existe ya una cultura dirigida a optimizar el funcionamiento cerebral ya sea mediante métodos legales como el seguimiento del sueño o ajustes nutricionales obsesivos, o a través de opciones menos saludables como Ritalin, Adderal y otras píldoras.

El concepto de microdosificación ha existido desde hace mucho tiempo. Albert Hofmann, el médico y químico suizo que sintetizó por primera vez el LSD en 1938 y murió en 2008 a la edad de 102 años, realmente microdosificó su propia invención durante décadas hasta el final de su vida, según relata Ayelet Waldman en el libro Un día realmente bueno: Cómo la microdosificación salvó mi estado de ánimo, mi matrimonio, y mi vida.

El libro explica que se ha iniciado una nueva era psicodélica. Para convertidos recientes como la autora, quien tiene 52 años, es mamá de cuatro hijos y una reconocida y exitosa escritora, las microdosis de LSD no son una extensión caleidoscópica y alucinogénita de la mente sino un tipo de mejorador del humor sutil y cotidiano que está ganando adeptos fuera de los círculos de usuarios entusiastas de drogas.

Desde 2011 cuando el psicólogo James Fadiman publicó la Guía del explorador psicodélico: Viajes seguros, terapéuticos, y sagrados”, la microdosificación ha sido asimilada por una subcultura de profesionales de alto nivel como una forma química e ilícita de yoga, un régimen de salud alternativo destinado a traer equilibrio mental, así como a mejorar la productividad.

Para Ayelet Waldman, quien es también autora del libro Amor y Otras Búsquedas Imposibles, que fuera adaptado para la película La Otra Mujer, microdosificación no fue para mejorar su carrera sino para encontrar equilibrio mental. Ella había ensayado toda clase de tratamientos y terapias para estabilizar su desorden emocional que incluía depresión y bipolaridad que estaban destruyendo su vida.

Otros usuarios reportan disminución de ansiedad, depresión, incluso migrañas y mejoras en la creatividad, la dieta, el sueño y las relaciones sexuales.

Los riesgos, sin embargo, son numerosos. Para empezar, está el hecho de que los alucinógenos son drogas ilícitas y por lo tanto conseguirlos no es fácil y muchas veces son productos adulterados o mal sintetizados que pueden variar en potencia.

Los posibles beneficios siguen siendo anecdóticos y poco claros porque no hay investigación científica reciente al respecto. Los esfuerzos iniciados en los años 50 y 60 usando LSD en dosis menores para el tratamiento de alcoholismo y varios desordenes psiquiátricos, quedaron detenidos cuando la sustancia fue criminalizada en 1966.
Tampoco se sabe cuáles puedan ser los efectos en el cerebro de micro-dosificación sostenida por largo tiempo.

Y finalmente está la posibilidad de terminar tras las rejas por comprar y usar una sustancia ilícita.Al mismo tiempo, los psicodélicos están empezando a recibir una segunda mirada en los círculos clínicos. Investigadores de instituciones como la Universidad de Nueva York y Johns Hopkins han dado resultados prometedores administrando psilocibina a pacientes con cáncer para aliviar la ansiedad, combatir el trastorno obsesivocompulsivo e incluso para tratar adicciones a otras drogas.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo

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