César Caballero Reinoso

Una hipótesis optimista para el 2013

La reforma tributaria, al gravar la llegada de recursos de los llamados paraísos fiscales, generará un freno al ingreso de dólares especulativos o provenientes de lavados de activos.

César Caballero Reinoso
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César Caballero Reinoso
enero 22 de 2013
2013-01-22 02:42 a.m.
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A diferencia del grueso de los analistas, tengo una visión optimista sobre el 2013. Las razones son varias:

Primera, el sector externo y la revaluación. Los precios de nuestras exportaciones, tanto de hidrocarburos como de los demás productos mineros, van a caer, lo cual implicará un disminución en los ingresos por este frente. La reforma tributaria, al gravar la llegada de recursos de los llamados paraísos fiscales, generará un freno al ingreso de dólares especulativos o provenientes de lavados de activos. Por el lado del Estado, se anuncia bajar la deuda externa del 28% actual a un 22%, y la compra de U$3.000 millones por parte del Banco de la República.

Adicionalmente, como efecto de la crisis internacional, tendremos un menor dinamismo de la inversión extranjera directa. La combinación de estos elementos llevará la tasa de cambio a una situación más competitiva, y por esa vía dará un alivio a sectores exportadores en la industria y agricultura, hecho que permitirá un mejor desempeño de los productores nacionales en el mercado interno.

Segunda, la inversión pública. Una de las mayores críticas al presidente Santos ha sido la muy lenta ejecución del gasto público. La comparto, pero preveo un 2013 distinto. Por un lado, las concesiones adjudicadas a mediados y finales del año pasado, así como las obras de infraestructura, empezarán a desarrollarse. Además, la fase de aprobación de proyectos de regalías debe permitir la ejecución de estos recursos que han estado paralizados por dos años. Esto, acompañado del segundo año de los alcaldes y gobernadores, donde ya se tiene un nuevo plan de desarrollo y se inician las obras propias. Ahora bien, está el Gobierno Nacional, que ante la proximidad de la campaña política redoblará sus esfuerzos por aumentar su nivel de ejecución. Todo ello tendrá un impacto positivo en la demanda interna, el cual es impulsado por sectores donde la generación de empleo es alta.

Tercero, las variables macroeconómicas. La inflación está controlada, la tasa de interés también ha disminuido y el déficit fiscal está, por el momento, en niveles históricamente bajos. Es decir, tenemos un escenario macroeconómico favorable para el crecimiento.

Cuarto, la reforma tributaria. Rescato sus elementos progresivos y sus efectos se verán con claridad en el segundo semestre. Ayudará a formalizar un buen volumen de empleos y eso dará confianza a los hogares beneficiados.

Con todo ello, mi hipótesis optimista es que estamos ante un año en el que el impulso al crecimiento pasará del sector minero y sus exportaciones, con baja generación de empleo y de encadenamientos productivos, a un dinamismo del sector público y la demanda interna, con las consecuencias positivas en generación de empleo y mejoras en equidad.

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