César Carrillo Vega

EE. UU., más endeudado de lo que dicen

César Carrillo Vega
POR:
César Carrillo Vega
agosto 11 de 2011
2011-08-11 01:31 a.m.
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El modelo capitalista se fortaleció desde la caída del socialismo en los 90, colapso que inició en China en 1978, cuando más de mil millones de personas abandonaron silenciosamente el marxismo.

Claro está que después de la Gran Depresión, que estuvo a punto de acabar con el capitalismo y la democracia y, de alguna forma fue detonante de la guerra, se presentaron periodos donde las recesiones fueron cortas y débiles, y las recuperaciones fuertes y sostenidas.

La de 1970 fue la década de la estaflación, las dos crisis energéticas de 1973 y 1979 siguieron las peores recesiones desde los 30.

A pesar de esto, lo cierto era que la sensación entre expertos, técnicos y académicos era que la rueda estaba descubierta y que si bien se presentaban retrocesos ocasionales, el mundo no tenía que preocuparse nunca más de recesiones profundas como la que vivimos en el 2008.

En este contexto fue que nos enterramos en la crisis del 2008, una de las peores pruebas para el modelo capitalista, donde se perdieron millones de empleos, dejando pobreza y desolación, desde los obreros más humildes hasta inversionistas de Wall Street, y nos enfrentamos ante una dura realidad: ¿tenemos un modelo económico lo suficientemente robusto que evite que esta situación se presente en el futuro?, ¿será que los beneficios del modelo capitalismo son tan valiosos como para pagar los costos tácitamente aceptados como lo son la inequidad, la desigualdad y el desempleo?, ¿será que las nuevas características de la realidad como la globalización hacen obsoleto el modelo como lo conocemos hoy?

Algunos pensamos que la financiación del déficit fiscal con base en deuda no es sostenible, de la misma forma como un empleado gasta más dinero del que gana y cubre ese déficit con su tarjeta de crédito, llega un momento en el que el cupo no alcanza para los efectos, o el valor de la cuota del préstamo es mayor a los ingresos del mes, por el efecto multiplicador que se presenta al pagar el déficit más la cuota adquiriendo más deuda.

Guardadas las proporciones, eso es lo que está pasando en varios países del mundo como Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, Japón y EE. UU. El caso estadounidense es más grave de lo que se muestra.

Hoy se habla de la necesidad de realizar recortes para reducir el déficit por US$2 trillones en los próximos 10 años.

Sin embargo, si la tasa de interés aumenta al promedio en que ha estado en las últimas dos décadas (5,7%), se incrementaría la necesidad de recortar gastos por 4,9 trillones. Seguramente se tendrán que hacer recortes que tocarán el bolsillo de los americanos, afectando el consumo privado que representa las dos terceras partes del PIB.

Lo que queda claro es que endeudarse puede ser bueno o malo, dependiendo de en qué se inviertan los recursos y su retorno, siempre considerando que no es viable mantener la dinámica del endeudamiento más allá de la capacidad de pago.

En buena hora Colombia tiene su regla fiscal.

Es importante que los responsables de las políticas económicas actúen de manera responsable en lo que tiene que ver con las finanzas, manteniendo una relación razonable entre ingresos y gastos, criterios técnicos para la inversión de la deuda y disciplina que nos proteja de llegar a estados tan absurdos como los que está viviendo el Tío Sam.

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