César González Muñoz

Materias primas, impulsos contrarios

El comportamiento de los precios de las materias primas (commodities) ha comenzado a generar atenció

César González Muñoz
POR:
César González Muñoz
noviembre 24 de 2010
2010-11-24 01:29 a.m.
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El comportamiento de los precios de las materias primas (commodities) ha comenzado a generar atención especial entre los responsables de las metas de inflación.

En tiempos recientes, los precios de las materias primas no vinculadas con la producción de energía se correlacionan cada vez más con el precio del petróleo. Un ensayo de Ke Tang y Wei Xiong, profesores en las Universidades de Renmin de China y Princeton respectivamente (Index Investment and Financialization of Commodities), concluye que esta correlación creciente es el signo de que los mercados de materias primas viven un proceso de 'financialización':

sus precios se influyen mutuamente, y además dependen crecientemente de los precios de determinados activos financieros; en otras palabras, el precio de una commodity no depende exclusivamente de su oferta y demanda, sino de un amplio conjunto de factores originados en los mercados financieros.

Durante los últimos años, el precio del cobre ha tenido tendencias muy parecidas a las del precio del petróleo. Ello no significa, claro está, que el comportamiento del precio del petróleo determine el movimiento del precio del cobre, sino que ambos parecen regidos por factores comunes.

Lo anterior debe verse en conjunto con otra historia: se observa una correlación positiva creciente entre la tasa de cambio del dólar (particularmente en euros) y los precios del petróleo y el cobre. Si esta observación fuera válida también para las tendencias de precio de las materias primas en general, entonces sería correcto afirmar que las alzas recientes tienen origen, en alguna medida, en el debilitamiento del dólar, causado a su vez por la política monetaria de Estados Unidos.

La pregunta que surge es: ¿cuándo dejará la expansión monetaria gringa de ser un instrumento contra la deflación en Estados Unidos para convertirse en una amenaza inflacionaria global? Hay un tercer elemento: La FAO (Naciones Unidas) publicó este mes un Informe (Food Outlook Report) en el que se calcula que el valor de las importaciones mundiales de alimentos este año será superior a un billón de dólares; la cifra es muy similar a la del año crítico 2008, y un 15% por encima de la del 2009.

Estas importaciones tuvieron un promedio anual de 500.000 millones de dólares en la década hasta 2007. El índice de precios de los alimentos que maneja la FAO registra un alza superior al 25% entre octubre del 2009 y octubre del 2010. Esta Agencia dice que el problema se relaciona con una serie de fracasos en las cosechas agrícolas causados por problemas climáticos, y desdeña la posibilidad de que las alzas de precios hayan sido causadas por fuerzas financieras especulativas.

La FAO advierte, además, que el mundo tendrá que seguir registrando alzas en los precios de los alimentos y que no se puede descartar un nuevo shock de oferta el año entrante.

De este modo, los factores monetarios y financieros, la 'financialización' de las materias primas y las condiciones de la oferta mundial de alimentos podrían juntarse en el futuro próximo para generar fuertes presiones en los índices de precios. Hay una gran fuerza potencial en sentido contrario, que es la posibilidad de que las autoridades chinas confirmen en la práctica su propósito de echarle un baldado de agua fría a la demanda agregada en esa economía.

El freno de las compras chinas tendría fuerte impacto en todos los mercados de commodities. Estas perspectivas tienen muy agitados a los operadores de instrumentos financieros vinculados a las materias primas. La volatilidad en esos mercados ha sido notoria en las últimas semanas.

En fin, con seguridad este escenario de impulsos contrarios debe estar entre las cejas de la autoridad monetaria nacional; ellas saben, además, que Colombia podría enfrentar un serio problema de abastecimiento interno de bienes agrícolas.

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