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César González Muñoz

Ojo con la seguridad alimentaria

El índice de precios de los alimentos que produce la FAO muestra un alza de 28% anual a enero de 201

César González Muñoz
POR:
César González Muñoz
febrero 23 de 2011
2011-02-23 12:25 a.m.
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Los analistas expertos no creen que en Egipto ocurra una toma del poder por parte de líderes islamistas extremos al estilo de Irán. La situación es menos clara en los otros países del norte de África y del Medio Oriente, donde el levantamiento popular parece incontenible. En varias de esas naciones parece haber un vacío de organizaciones políticas capaces de encauzar los reclamos populares, y el islamismo extremo podría pasar al frente mediante tácticas violentas. La cuestión israelí-palestina será una gran presencia en esta historia de desarrollos inciertos.
Los precios de los alimentos han sido, en buena medida, el gatillo que ha disparado la explosión de la protesta popular en esa parte del globo. Todo indica que este problema seguirá siendo crucial para la agudización de las tensiones sociales en todo el mundo pobre.
El índice de precios de los alimentos que produce la FAO muestra un alza de 28% anual a enero de 2011. Para el 2010, este número fue 17%, después de una caída de 22,5% en el 2009 y de un alza de 26% en el 2008. Este índice se encuentra ahora en su punto históricamente más elevado.
¿Qué hay detrás de esta evolución de los mercados de alimentos importados, de la que Colombia no será ajena en modo alguno?
En primer lugar, el clima; la ola de calor en Rusia dañó la cosecha de trigo el año pasado, hasta el punto en que el Gobierno suspendió la exportación del grano hasta nueva orden. Las lluvias en Australia perjudicaron igualmente su producción de trigo. Las inundaciones en Paquistán y las sequías en regiones chinas golpean también las cosechas de granos. ¿Infortunadas coincidencias o heraldos de una nueva era?
En segundo lugar, es cierto que el consumo global de cereales ha venido creciendo a tasas paulatinamente menores; pero si al consumo directo se le añade la utilización de estos bienes para la producción de biocombustibles, entonces el resultado es que el uso agregado de cereales sí crece a tasas mayores que en el pasado. En los últimos años la producción global ha sido inferior al uso agregado. El resultado, obviamente, ha sido la disminución de los inventarios.
En tercer lugar, en la medida en que los precios de la energía sean altos y crecientes, los biocombustibles seguirán siendo un factor adicional de presión sobre los precios de los alimentos.
A comienzos de febrero, la prensa les atribuía a los acontecimientos en Egipto la responsabilidad inmediata por los recientes aumentos de los precios del petróleo. Sin embargo, antes de que aquellos ocurrieran, la cotización del crudo mostraba claras tendencias alcistas de corto plazo, y durante el segundo semestre del 2010 el valor del crudo Texas aumentó un 16,4%. La Administración de Información sobre Energía, del Gobierno de Estados Unidos, publicó el 8 de febrero su ‘Pronóstico de corto plazo’ del costo del crudo Texas; según este, los precios promedio en el 2011 serían USD$93 por barril, USD$14 más que el promedio del2010.
¿Cuál será el comportamiento real de los precios del petróleo ante los posibles escenarios políticos en el norte de África y el golfo Pérsico? Nadie sabe, pero la apuesta puede ponerse, con algún grado de certidumbre, en un alza mayor a la que prevé la AIE gringa. Ello conduciría a una mayor utilización de las cosechas de cereales para la producción de biocombustibles, con sus implicaciones sobre los precios de los alimentos; la tensión política, y de políticas públicas, entre usos alternativos de los cereales podría crecer de manera muy aguda. Los enormes subsidios al uso del maíz en Estados Unidos para la producción de etanol son, en este panorama, cosa de locos.

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