Daniel Gómez Gaviria

Exportaciones y tasa de cambio

Daniel Gómez Gaviria
Opinión
POR:
Daniel Gómez Gaviria
junio 26 de 2015
2015-06-26 03:40 a.m.
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Varios comentaristas han manifestado sorpresa con las últimas cifras de exportaciones. Algunos esperaban un incremento mucho mayor de exportaciones no minero-energéticas, dado la fuerte depreciación del peso y el supuesto aumento que resultaría en competitividad. A pesar del sano aumento de las exportaciones no minero-energéticas a EE. UU., Europa y destinos del Caribe y Centroamérica, las exportaciones agregadas siguen estando determinadas principalmente por la caída del precio del petróleo y otros bienes básicos. Las ventas externas se están diversificando, pero no se ha podido compensar completamente el choque de términos de intercambio del año pasado.

Hay al menos cuatro razones que explican que la respuesta de las exportaciones todavía no haya sido mayor. La primera tiene que ver con la velocidad de ajuste de las empresas. Para poder aprovechar la depreciación del peso, estas deben aumentar su capacidad de producción, encontrar compradores en destinos existentes y nuevos. Los potenciales nuevos exportadores deben adecuar sus productos, cumplir con regulaciones y requisitos de calidad en los destinos de exportación, invertir en inteligencia de mercado y mercadeo de sus productos. Exportar requiere inversiones y toma tiempo.

La segunda es que el peso no ha sido la única moneda en depreciarse frente al dólar. El fenómeno ha sido más bien una apreciación del dólar frente a varias divisas. Por lo tanto, en muchos destinos de exportación, los productos colombianos no han ganado tanto como se esperaría, al observar únicamente la depreciación nominal del peso frente al dólar. La depreciación relativa ha sido mucho menor y en algunos casos observamos una apreciación relativa del peso frente a algunas monedas.

La tercera, que explica la débil respuesta de las exportaciones a la depreciación del peso, es el encarecimiento de muchos insumos y bienes intermedios importados que son usados por exportadores y exportadores potenciales. En la medida en que nos insertamos en cadenas globales de valor, la depreciación abarata nuestros procesos y bienes intermedios exportados, pero encarece los insumos que importamos.

Finalmente, la incertidumbre asociada a la tasa de cambio es un cuarto factor que limita la reacción de las exportaciones a la depreciación del peso. Como es bien sabido, en la literatura sobre inversión bajo incertidumbre, en presencia de costos fijos y hundidos cambios en variables, como la tasa de cambio, tienen que ser suficientemente grandes y percibidos como permanentes para justificar decisiones de inversión. No sorprende que aun en presencia de depreciaciones considerables, no haya cambios abruptos en determinaciones empresariales que requieren inversiones importantes.

La agenda regional y sectorial de generación de oferta exportable, liderada por la Presidencia de la República y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, enfocada en identificar y solucionar cuellos de botella a la exportación, es un novedoso ejemplo de política industrial moderna que busca contribuir al aprovechamiento de la nueva coyuntura de tasa de cambio y de los acuerdos comerciales vigentes. Mediante un trabajo mancomunado entre muchas entidades del Gobierno y en conjunto con el sector privado, se adelanta un ejercicio intensivo en coordinación interinstitucional, encaminado a optimizar la provisión de bienes públicos para la exportación.

Estas agendas, junto con la de competitividad y la continua reducción del costo-país son las mejores apuestas para lograr las metas de diversificación y sofisticación de la canasta exportadora.

Daniel Gómez Gaviria

Asesor, Ministra de Comercio, Industria y Turismo

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