Ricardo Ávila

Por encima de 3.000 pesos

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
agosto 19 de 2015
2015-08-19 03:56 a.m.
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Finalmente, llegó el día. Este martes, sin que fuera una sorpresa para nadie interesado en el tema, el dólar franqueó la barrera simbólica de los 3.000 pesos, por primera vez en su historia. Así, la moneda nacional continúa por la senda de la devaluación, al perder casi 60 por ciento contra la divisa estadounidense en los pasados 12 meses.

Tras superar el hito mencionado, ahora la pregunta de rigor es hasta dónde llegará el billete verde. La respuesta correcta es que nadie lo sabe con precisión, pues existen múltiples factores en juego, y todo ocurre en medio de una gran volatilidad. Quien se arriesgue a especular debería tener en cuenta que los peligros de perder mucho dinero son reales, ante lo cual el mejor consejo es la prudencia.

No obstante, vale la pena tener claro cuáles son los elementos que han incidido en los movimientos recientes del peso.

En primer lugar, los expertos identifican al petróleo, cuya cotización muestra tendencia a la baja, tanto por el exceso de oferta, que es la norma actual en el mercado del crudo, como por hechos coyunturales. Por ejemplo, el daño reciente de una refinería en Norteamérica agravó el problema de los excedentes.

Tampoco se puede ignorar la posibilidad de que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos aumente su tasa de interés, la misma que mantuvo baja durante años para darle un empujón a la economía, en épocas de la crisis financiera global. Ahora que las cosas van bien y que la creación de puestos de trabajo debería llevar la tasa de desempleo en el país del norte a menos del 5 por ciento, es momento de apretar las tuercas.

El tamaño del reajuste también forma parte de las cábalas. Los expertos consideran que el aumento será lo suficiente para mostrar que la mano en la rienda es firme y las autoridades mantienen el control, pero no tanto para ahogar la recuperación. Sea como sea, lo más probable es que en septiembre llegue el tiempo de la verdad.

Los dos temas descritos golpean la tasa de cambio. Si los hidrocarburos caen más, la principal fuente de recursos externos de la economía colombiana –que ya se había visto mermada– será menos copiosa. A su vez, una subida en los tipos de interés que se pagan afuera le quitaría atractivo a las inversiones que llegan al territorio nacional y a los mercados emergentes, en general.

Hay otros riesgos en el panorama. Uno es que la confianza que despierta el país se debilite. Aquello de formar parte del grupo de naciones consideradas como frágiles por algunos bancos foráneos no ayuda, pero a decir verdad el margen de la deuda pública sobre los bonos del Tesoro estadounidense sigue dentro de parámetros manejables, por lo cual no vale la pena encender las alarmas.

Aun así, las presiones hacia una mayor depreciación de nuestra moneda seguirán presentes en las próximas semanas.

Estas empezarán a bajar solamente cuando el desequilibrio que tenemos en las cuentas que manejamos con el exterior, disminuya, algo para lo cual el precio del dólar es determinante. Eventualmente, las exportaciones tendrán una reacción y la compra de bienes afuera empezará a disminuir, con lo cual retornará la calma.

Cuando eso pase, el dólar debería acercarse a un nuevo equilibrio, que estaría ubicado por debajo de los 3.000 pesos, de acuerdo con los expertos. Mientras ese día llega, las autoridades conservan la calma, expresada por la renuencia del Banco de la República a vender divisas.

Una y otra vez, el Emisor ha señalado que la tasa de cambio flotante actúa como una válvula que viene funcionando bien.

Y aunque los consumidores de artículos hechos en otras latitudes se quejen de los reajustes, o de lo costoso que ahora es viajar al exterior, todo esto forma parte de la recomposición de una economía a la que se le acabó el dinero que se ganó con la lotería de las materias primas.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
 

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