Ricardo Ávila
Editorial

A grandes males...

Tras la jornada de este domingo, es obligatorio preservar la capacidad de la política económica para manejar una compleja coyuntura.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
octubre 02 de 2016
2016-10-02 08:18 p.m.
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Si algo abomina el clima de inversión, es la incertidumbre. Por tal razón, el inesperado escenario que surgió este domingo después de que el ‘No’ acabó triunfando en el plebiscito, en el cual los colombianos se pronunciaron con respecto al acuerdo negociado entre el Gobierno y las Farc, es indeseable.

En tal sentido, corresponde a los dirigentes tranquilizar no solo a una opinión dividida, sino enviar las señales adecuadas para que los observadores externos mantengan su confianza en el país. La reacción de incredulidad de la prensa extranjera, que no estaba preparada para el resultado de las urnas, es muestra de una tendencia que puede generar consecuencias irreversibles sobre la economía nacional, que hay que evitar a toda costa.

Tras la jornada de este domingo, es obligatorio preservar la capacidad de la política económica para manejar una compleja coyuntura.

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Por tal motivo, no queda una opción diferente a la de reaccionar rápido. Lo que está en juego es la credibilidad en la democracia colombiana y su habilidad a la hora de responder, tras conocerse el veredicto de las mayorías. No menos importante es la capacidad de la política económica para manejar la coyuntura y mantener un rumbo que conduzca a tasas de crecimiento mejores que las actuales.

El peligro de entrar en un círculo vicioso es inmenso. Vale la pena recordar que los fondos de capital foráneo son poseedores del 23 por ciento de los títulos de deuda pública. Una estampida de compradores se sentiría sobre la tasa de cambio y desataría fuerzas que, en el caso más extremo, serían incontenibles. En el ámbito interno, la actitud de los consumidores es clave para conseguir que la demanda de los hogares se preserve y el desempleo no suba.

No menos importante es la capacidad de la administración de mantener la casa en orden. La posibilidad de que se presente en los próximos días una reforma tributaria que no solo mejoraría el ordenamiento actual, sino que equilibraría las cargas y buscaría un aumento en los recaudos, queda en veremos. Posponer la cirugía de fondo en materia impositiva llevará a una pérdida en el grado de inversión, que se traducirá en mayores costos a la hora de endeudarse.

El mensaje sobre la existencia de un país dividido, sugiere que hay que llegar a una visión compartida sobre el porvenir.

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Debido a lo anterior, los partidos políticos necesitan entender que la única manera de hacer viable un país dividido es tender puentes con el fin de que las diferencias, en principio irreconciliables, se conviertan en consensos. Como bien reza el conocido dicho, una crisis se puede transformar en una oportunidad si se dejan en un segundo plano las vanidades personales y el interés de la patria se sobrepone a los intereses individuales.

Así las cosas, los dirigentes no pueden ser inferiores a la responsabilidad que les asigna la coyuntura. La verdad monda y lironda es que, más allá del pequeño margen que le dio el triunfo a los partidarios del ‘No’, la opinión se encuentra partida en dos. Ese clima de polarización es no solo desafortunado, sino inconveniente, ante lo cual es menester recordar que todos viajamos en el mismo barco y que la única manera de avanzar es ponernos de acuerdo sobre la senda a seguir.

Ahora, lo que viene es hacer votos para que los antagonistas sean capaces de identificar puntos de encuentro. El mensaje presidencial de que la orden del cese al fuego continúa vigente, abre una luz de esperanza con respecto a la posibilidad de hallar una salida negociada a un conflicto responsable de decenas de miles de muertos y millones de desplazados.

Para concluir, no está de más recordar que el potencial de avanzar que tiene Colombia es inmenso. Sobre el papel, contamos con ventajas comparativas que nos permitirían seguir adelante por el camino del progreso y consolidar los logros obtenidos en lo que va del presente siglo.

Sin embargo, para que eso suceda hay que llegar a una visión compartida sobre el porvenir. La única manera de responder a las incertidumbres actuales es con un mensaje de unión, que es la que hace la fuerza. Falta ver si nuestros dirigentes se encuentran a la altura de las circunstancias.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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