Además de la paciencia, Editorial Portafolio, 15 de diciembre | Editorial | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila
Editorial

Además de la paciencia

Mientras se vuelven realidad los grandes proyectos viales que mejorarían la movilidad en la capital, hay alivios que servirían.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 14 de 2016
2016-12-14 06:41 p.m.
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Cualquier persona que viva en Bogotá o que visite la ciudad sabe que la movilidad es uno de sus principales dolores de cabeza. La mezcla de años de planeación inadecuada o inexistente, atrasos en la construcción de calles, falta de civismo de los conductores y deterioro de la infraestructura presente, hacen que trayectos que normalmente deberían recorrerse en cuestión de minutos, tomen horas.

El costo de los trancones es enorme, tanto por el tiempo gastado que se mide en millones de horas persona, como por la pérdida en competitividad que atenta contra el objetivo de atraer inversiones. Las incomodidades son particularmente notorias para quien necesite salir del casco urbano, pues es evidente que la cantidad de vehículos que usa las vías que conectan a los cuatro puntos cardinales de la metrópoli excede con creces la capacidad que estas tienen.

Debido a ello, más de un bogotano se alegró con las noticias de los últimos días que hablan de una solución en marcha. La primera tuvo que ver con la adjudicación de una Asociación Público Privada de iniciativa privada que permitirá ampliar en forma sustancial los tramos de la parte norte, entre el Distrito y Cundinamarca lo cual demandará unos 800.000 millones de pesos.

Acto seguido, el alcalde Enrique Peñalosa informó ayer que tres proyectos clave pasaron de la etapa de prefactibilidad a la de factibilidad. Se trata de la ampliación de la autopista norte y de la carrera séptima -que se conectarán con las obras señaladas arriba- al igual que de la construcción de la primera fase de la Avenida Longitudinal de Occidente, más conocida como la ALO. Los montos involucrados ascenderían a unos 2,5 billones de pesos, aunque la cifra final depende de diseños más precisos.

En el mejor de los casos, los contratos que darían pie al inicio de estos trabajos se firmarían dentro de un año. El motivo es que faltan asuntos técnicos, jurídicos, ambientales y financieros por ser definidos, elementos indispensables para que el esquema se estructure de la manera adecuada. De lo contrario, el riesgo es que por apresurar las cosas se repita la conocida historia de sobrecostos y atrasos que parece ser la constante en la ciudad.

Unas pocas tareas básicas como tapar huecos, rellenar grietas y demarcar con más claridad las calles, surtirían efecto inmediato.

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Debido a ello, habrá que tener paciencia. Si las piezas del rompecabezas encajan, las iniciativas señaladas estarían listas en el 2021. La perspectiva para los automovilistas es de varios años de incomodidades adicionales, incluso sin tener en cuenta los trastornos que se derivan de la presencia de maquinaria en vías por las que circulan miles de vehículos diariamente.

Lo anterior no tiene en cuenta planes ambiciosos que se concretarían una vez se consiga la venta del 20 por ciento de la Empresa de Energía, un proceso que avanza. Los tres billones de pesos largos que se recibirían son el sustento de un programa de desarrollo de infraestructura que comprendería la infranqueable Calle 13 o el entronque con la salida a Villavicencio.

En el entretanto, aumentan de tono las voces que demandan arreglos que servirían mucho. Algunos observadores opinan que unas pocas tareas básicas como tapar huecos, rellenar grietas y demarcar con más claridad las calles surtirán un efecto inmediato en ciertas zonas de la ciudad.

En esa medida, los reductores de velocidad y la canalización de unas pocas calzadas han traído un efecto benéfico en sus zonas de influencia. A lo anterior habría que agregar la remoción de escombros o el hacer cumplir de manera inflexible la prohibición de estacionar en áreas clave.

En todos los casos, se trata de inversiones de monto reducido o de la necesidad de ejercer la autoridad, recetas que no afectan las apretadas finanzas capitalinas y que, con algo de sentido común, generarían un rédito importante. Es claro que la capital necesita una cirugía de fondo, pero mientras llega de algo le servirá aplicarse paños de agua tibia.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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