Ricardo Ávila

Un análisis con cabeza fría

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 11 de 2011
2011-09-11 10:25 p.m.
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A lo largo de las pasadas semanas tanto el Congreso como la Contraloría y la Procuraduría han puesto en tela de juicio los manejos hechos por la Agencia Nacional de Hidrocarburos en algunos de sus asuntos.

Creada por la administración de Álvaro Uribe en el 2003, la entidad tiene como propósito general la promoción de la riqueza petrolera y gasífera del país, mediante la identificación de prospectos en el subsuelo, la oferta de bloques para exploración y la firma de convenios de explotación, entre otras funciones.

El nacimiento de un organismo especializado que desempeña labores que en el pasado eran ejercidas de manera parcial por Ecopetrol ha sido muy benéfico para el país. De un lado, ha permitido ordenar el desarrollo de una política fundamental, distinguiendo entre las labores de promoción y producción.

Del otro, la ANH ha canalizado el interés de decenas de firmas que han llegado al territorio nacional por razones geológicas y de mejora en las condiciones de seguridad y estabilidad en las reglas del juego.

Aunque los factores que explican lo sucedido son múltiples y diversos, desde cuando empezó a operar la Agencia la historia de Colombia en materia de petróleo y gas empezó a cambiar. Tanto, que el bombeo de crudo casi se ha duplicado, pues pasó de algo más de medio millón de barriles diarios hace ocho años a cerca de 930.000 en julio pasado.

Esa situación ha permitido un despegue de las exportaciones lo cual, sumado a mejores precios internacionales, debería conducir a que en el 2011 las ventas externas de petróleo y sus derivados superen los 25.000 millones de dólares, unas cinco veces lo facturado a comienzos del siglo.

Y las perspectivas son alentadoras, gracias a la llegada de inversión extranjera sin precedentes.

Por tales motivos, las acusaciones en contra de la ANH son fuente de una gran preocupación. Según sus más duros críticos, en el organismo hay flagrantes irregularidades y “manejos oscuros”.

Tales denuncias han sido recogidas por los entes de control, que también han contribuido a avivar el debate. La semana pasada la Procuraduría conceptuó que la Agencia debería devolver cerca de un billón de pesos de los cuales se habría apropiado sin tener sustento.

Los señalamientos, sin embargo, deben ser analizados con cabeza fría. Aunque siempre es fácil tender un manto de duda, sobre todo cuando de recursos públicos se trata, hay que tener cuidado de poner en la picota a una entidad que no ha formado parte de las conocidas cuotas políticas, por lo cual despierta el apetito de más de un barón electoral.

En el caso presente, las sindicaciones tienen que ver con tres temas.

El primero, es la manera en que se liquidan las regalías que la ANH retiene a nombre del Gobierno y la apropiación de los rendimientos financieros que dejan dichos dineros. También se ha hablado de convenios con el Ministerio de Defensa para adelantar labores de sísmica.

Finalmente se cuestiona el apoyo a las familias de empleados del organismo, consistente en pagar costos educativos.

En respuesta, la ANH dice que no tiene nada que ocultar. Con respecto a las regalías hay una discrepancia que debería ser zanjada por el Consejo de Estado, pues han existido señales contradictorias hasta ahora. Sobre la participación de los militares en la búsqueda de petróleo, la explicación es que los temas logísticos y de seguridad son fundamentales para que los ingenieros desarrollen su labor. Por último, la cancelación de matrículas se asemeja a prácticas que existen en otras entidades estatales del mismo ramo, como una manera de retener a empleados que son mejor remunerados en el sector privado.

En todos los casos, más que malos manejos, hay criterios que pueden ser discutibles, pero que deben unificarse en aras del manejo profesional de una institución clave.

Con seguridad la Agencia Nacional de Hidrocarburos puede mejorar, pero hay que tener cuidado con la descalificación absoluta de un modelo que ha sido exitoso para el país y los colombianos.

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