Ricardo Ávila
Editorial

La ruta de la prosperidad

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
mayo 10 de 2016
2016-05-10 11:44 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Sin desconocer lo complejo que es poner en marcha un programa de infraestructura ambicioso, como el de las concesiones de cuarta generación, las señales apuntan a que el último escollo antes de comenzar las obras va a ser sorteado. Se trata, claro está, de la financiación de trabajos que se tasan en decenas de billones de pesos y que comprometen el esfuerzo de la banca local y extranjera, además de las entidades multilaterales de crédito, los fondos de pensiones y la Financiera de Desarrollo Nacional.

No exageran quienes afirman que, una vez concluidas, las autopistas programadas le van a cambiar la cara a una nación cuya geografía es difícil. Trayectos que hoy tardan 12 horas o más podrían recorrerse en una fracción de ese lapso. Si de manera conjunta se logra avanzar en la logística, desaparecerían casi por completo los cuellos de botella que dificultan la integración regional y el comercio internacional.

Al respecto, hay que recordar que nuestros costos monetarios y en tiempo a la hora de transportar mercancías son los más altos de América Latina, según el Banco Mundial. Para citar un caso concreto, llevar un artículo del principal centro de consumo al puerto más grande toma 44 horas, casi el doble que en México o Argentina, para no hablar de Panamá o Perú, en donde solo se requiere de una hora.

Sin embargo, vale la pena tener en cuenta que en el momento en cual se pavimente el último kilómetro de las 4G, la tarea no estará completa. El motivo es que Colombia necesita mantener el empuje para sortear los obstáculos que hoy le impiden a múltiples áreas sumarse a las corrientes del progreso. Dicho de manera más clara, vastas zonas de la geografía seguirán atrasadas si dependen de carreteables en mal estado que se vuelven impasables en la temporada de lluvias.

Los números son elocuentes. Según el Ministerio de Transporte, nuestra red vial es de 204.855 kilómetros, de los cuales menos del 9 por ciento forma parte de la primaria. A la secundaria corresponden 45.137 kilómetros –un 22 por ciento del total–, mientras que la terciaria –a cargo principalmente de los municipios– alcanza los 142.284 kilómetros, de los cuales solo una cuarta parte se encuentra en buen estado. Puesto de otra forma, dos terceras partes de las rutas que unen asentamientos de todos los tamaños entran en esta categoría.

Que hay que moverse en esa dirección, es algo que es difícil de cuestionar. Un trabajo académico reciente muestra que una mejora vial incrementa la velocidad de desplazamiento de un hogar rural en 12 kilómetros por hora, lo cual incide en aumentos cercanos al 10 por ciento en los ingresos de las familias campesinas analizadas.

Si bien en los últimos tiempos se han hecho esfuerzos presupuestales que han elevado la inversión en vías terciarias a cerca de 2,5 billones de pesos anuales, el esfuerzo debe ser ordenado. En tal sentido, merece destacarse el documento que viene de aprobar el Conpes, el cual fija una serie de lineamientos de política para la gestión de esta red.

Lo primero que corresponde es hacer un inventario detallado con el fin de identificar necesidades. Ello obliga a hacer un censo, que es un punto de partida a la hora de asignar recursos. No menos importante es determinar una metodología para asignar y priorizar fondos, al igual que contar con consultoría para temas de diseño y materiales. Acto seguido está el punto de la financiación y de las buenas prácticas de contratación.

Usar el sentido común es clave para empezar a hacer las cosas de mejor manera. Un primer plan piloto que será aplicado en Nariño y Putumayo, dará luces sobre los pasos a seguir en este esfuerzo de largo aliento que debería incidir en niveles de vida más altos y mayores oportunidades para millones de personas que hoy están condenadas al atraso por no poder sacar rápido sus productos a los centros de consumo, solo porque no hay cómo hacerlo.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado