Ricardo Ávila

El arranque de Santos

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
octubre 20 de 2014
2014-10-20 01:04 a.m.
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Han transcurrido casi dos meses y medio desde cuando Juan Manuel Santos juró en la Plaza Núñez del Capitolio cumplir con la Constitución. Si bien faltan unas semanas para que los analistas hagan la evaluación que normalmente tiene lugar a los 100 días de Gobierno, desde ya empiezan a quedar en claro características que probablemente perduren a lo largo del cuatrienio.

La más evidente es que, en contra de las esperanzas de propios y extraños, los actos de contrición que llegaron a escucharse quedaron atrás y el estilo presidencial es similar al de antes. Los pronunciamientos del mandatario durante la campaña y en su discurso de posesión, el pasado 7 de agosto, dieron la impresión de que venía un giro importante, pero este no se ve.

Aun así, algunos cambios han tenido lugar. En el campo de las prioridades temáticas hay un énfasis en la educación, lo que se ve reflejado en el hecho de que esta recibió la asignación más grande en el presupuesto del 2015. La adopción de metas de largo plazo y el comienzo del programa piloto para aumentar la duración de la jornada escolar, apuntan en la dirección correcta, pues hay voluntad para enfocarse en la calidad.

El funcionamiento interno del Gobierno también tuvo ajustes. Los más destacados fueron la asignación de responsabilidades asociadas con el programa de infraestructura al vicepresidente, Germán Vargas Lleras, quien igualmente supervisa el área de la vivienda. A su vez, en la Casa de Nariño hubo una cirugía, con la meta de mejorar su eficiencia.

Sin embargo, tales reformas escasamente han sido percibidas por la opinión. Tras un breve respiro en el ánimo del país, las encuestas muestran que el pesimismo está de vuelta. La calificación sobre la mayoría temas es ácida y aunque los números de Santos son un poco mejores que en el primer semestre, la luna de miel podría calificarse de efímera.

Además, problemas de vieja data han vuelto a aparecer. La salud permanece en cuidados intensivos y corre el peligro de una recaída. La seguridad en las zonas urbanas no va bien, mientras que en las rurales los desafíos son los de siempre. Los sondeos revelan que la gente considera que la lucha contra la corrupción ha dejado pocos resultados.

En otros ámbitos, el gabinete vuelve a mostrar falta de cohesión, como lo comprueban declaraciones contradictorias de sus integrantes o el hecho de que varios de los ministros fueron al Capitolio a pedir una tajada más grande que la que les dio su colega de Hacienda. Lejos de haber un solo equipo, hay facciones, y quienes disienten de sus colegas, lo hacen con inusitada libertad.

El estilo del Vicepresidente ha ocasionado no pocas tensiones internas, tanto por razones de forma, como de fondo. Vargas Lleras no es alguien a quien se le dice que no, fácilmente, y empeñado como está en mostrar resultados, exige recursos sin reparar en la estrechez de las finanzas públicas.

Por su parte, Santos prefiere delegar y seguir por el mismo camino. Es más dado a entregar un parte favorable y mostrar un panorama optimista, que a identificarse con la visión crítica que tienen los colombianos de la realidad.

Un ejemplo es su manera de describir el avance de las conversaciones de paz, que se han convertido en la vara para medir el éxito o el fracaso del Gobierno. En la Asamblea de la ONU, el Presidente dio la impresión de que la firma de un acuerdo es inminente, cuando aún queda mucha tela por cortar.

Las propuestas de reforma que ha hecho hasta ahora son flojas. La de equilibrio de poderes es una colcha de retazos y la tributaria optó por cerrar el boquete financiero, sin reparar en hacer algo mejor de lo que hay.

Todos esos elementos hacen el camino tortuoso, justo cuando en la economía se encienden luces de alerta. Con casi 300 días de mandato por delante, Santos tiene aún tiempo y margen de maniobra. Pero este se le reducirá si insiste en hacer más de lo mismo, ignorando las lecciones que le debieron dejar los errores cometidos en su primer periodo.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

 


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