Ricardo Ávila

¿Un aterrizaje suave?

Las señales que hay en el tablero de la economía apuntan a una ligera desaceleración en diferentes áreas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
diciembre 11 de 2011
2011-12-11 07:22 p.m.
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A lo largo de las últimas semanas diversos analistas han señalado que, mientras el mundo mira la tormenta que se ha formado en Europa y Estados Unidos y contempla la posibilidad de una nueva recesión global, en Colombia la economía marcha por buen camino.

Las proyecciones del Banco de la República apuntan a que el crecimiento del Producto Interno Bruto en el tercer trimestre del 2011 fue superior al 6 por ciento, en tanto que para el año la perspectiva es cercana al 5,5 por ciento. De tal manera, mientras en buena parte de América Latina los pronósticos se han revisado hacia abajo, en el país se han corregido hacia arriba.

Sin embargo, a pesar de que el optimismo sobre la situación nacional está bien fundamentado, vale la pena tener en cuenta que las señales que aparecen en el tablero de instrumentos apuntan a una desaceleración en diversos segmentos. Así, el fin de semana pasado Fenalco reportó que los comerciantes vieron un menor dinamismo en sus negocios durante noviembre, en comparación con ejercicios previos y con el mismo periodo del 2010.

Los datos disponibles no sugieren que exista una contracción, sino que la velocidad no es la misma de antes. Esa apreciación es ratificada por lo que les ha sucedido a las ventas de automóviles, que el mes anterior llegaron a 29.382 unidades. Dicha cifra no sólo fue inferior en 5,1 por ciento a la registrada en igual lapso del año pasado, sino es el primer retroceso que tiene lugar desde enero.

Lo anterior no desconoce que el ramo anda muy bien, pues el acumulado va en 297.609 vehículos de todas las clases, lo cual constituye –sin incluir diciembre– un incuestionable récord histórico, pero la percepción de que se ha frenado ligeramente el apetito de los compradores tiene fundamento.

Otras luces están cambiando de color. Las expectativas del consumidor que registra la encuesta que elabora Fedesarrollo han caído cuatro meses consecutivos, a pesar de que siguen en terreno positivo.

Por otra parte, la tasa de crecimiento anual de las exportaciones –si se excluyen los productos básicos– se encuentra en un dígito, lo cual sugiere que la dinámica externa ha disminuido. Aparte de lo sucedido en ese frente, el ritmo de aprobación de licencias de construcción también es más bajo. Una vez más, el año apunta a nuevos máximos, pero el contraste entre el impulso visto en el primer semestre y en el segundo es irrefutable.

Todo lo anterior –aparte de los reajustes que han tenido las tasas de interés– ha influido sobre el crédito. Aunque los préstamos netos en moneda nacional llegaron a 184 billones de pesos a finales de noviembre, el incremento del 19,8 por ciento en dicho saldo es más bajo que hace unos meses. Ninguna de las señales mostradas es motivo de verdadera inquietud.

A diferencia de lo que pasa en otras partes, el sector real no da indicios de estancamiento y tampoco existen evidencias de problemas económicos graves en una actividad determinada. Incluso, el aumento en el pesimismo entre la ciudadanía que muestran las encuestas más recientes disminuirá si la temporada invernal da un respiro por estos días. No obstante, es bueno que las autoridades tengan en cuenta que los motores que impulsaron la economía este año, no tendrán la misma fuerza el próximo.

En particular, el consumo de los hogares puede ser menos vigoroso, ante lo cual vale la pena buscar sustitutos. A la luz de esa perspectiva, el relevo debería recaer en manos del sector público.

Ya sea por lentitud en los procedimientos o simplemente por ineficiencia, la inversión estatal en el 2011 estuvo muy por debajo de lo presupuestado a pesar de que los recursos estaban disponibles. Si bien los índices de ejecución han mejorado en las semanas más recientes, es de esperar que el verdadero impulso sobre la demanda se sienta el próximo año, en la medida en que se enmiende una plana que quedó llena de borrones este año. 

RICARDO ÁVILA PINTO

ricavi@portafolio.co

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