Ricardo Ávila

Un avance importante

A pesar de la clara desaceleración de la economía, el Banco de la República dice que la situación del empleo en el país sigue mejorando.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
agosto 15 de 2012
2012-08-15 03:55 a.m.
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En la medida en que se acumulan evidencias sobre la desaceleración de la economía colombiana, hay un tema que es seguido de cerca por los analistas. Se trata de la evolución del desempleo, que ha mostrado una tendencia a la baja, durante buena parte de la administración Santos.

Gracias a dicha dinámica, se han conseguido avances muy importantes. En junio pasado, este índice llegó al 10 por ciento a nivel nacional, el menor para el sexto mes del año en lo que va del presente siglo. Adicionalmente, la población ocupada superó por primera vez los 21 millones de personas, lo cual influye positivamente sobre el ingreso de los hogares y la lucha contra la pobreza.

No obstante, los datos del Dane también dejan en claro que el ritmo de creación de puestos de trabajo es un poco más lento ahora que antes. Debido a ello, hay quienes discuten si la calidad del empleo ha sufrido, en medio de un ambiente más complicado para la generación de nuevas plazas.

Al respecto, vale la pena mirar el más reciente informe de inflación del Banco de la República al Congreso, que fue dado a conocer la semana pasada. Si bien el tema de los precios tiene un lugar central en el reporte, hay en este una sección dedicada al mercado laboral.

Aparte de reconocer la reducción del desempleo, el trabajo del Emisor muestra que hay una moderación en el crecimiento de la oferta de mano de obra, lo cual es una buena noticia. Y es que conforme la demanda de trabajadores siga al alza, así lo haga a un ritmo más lento, puede haber nuevas disminuciones en la tasa de desempleo.

También hay mejoras en lo referente a la calidad del empleo. De un lado, mientras los ciudadanos catalogados como asalariados suben, el número de los no asalariados se ha reducido. En el caso concreto de las 13 áreas metropolitanas principales, la masa de los primeros subió a tasas anuales cercanas al 5 por ciento con corte a mayo, al tiempo que el de los segundos lo hizo al 3,8 por ciento.

De acuerdo con el Banco, la causa principal es un mayor enganche de personas en sectores como la construcción o la industria, mientras los trabajadores domésticos o los jornales –sobre todo en el sector rural– han disminuido. La entidad llega al punto de afirmar que “se podría pensar en una reubicación de mano de obra calificada, desde posiciones ocupacionales de baja calidad, donde los trabajos son inestables y los ingresos bajos, hacia sectores donde habría mayor estabilidad y mejores ingresos”.

Tal afirmación tiene su respaldo en las investigaciones sobre formalidad laboral hechas por el Dane en su encuesta de hogares. Estas indican que el número de ocupados formales aumentó en 263.000 personas hasta mayo (una tasa del 5,7 por ciento anual), mientras los informales crecieron en 154.000 individuos (es decir, al 3,2 por ciento).

Todo lo anterior evidencia la importancia de evitar que los vientos huracanados que afectan otras latitudes lleguen a territorio colombiano. En la medida en que el impacto de la situación global se pueda minimizar, será posible preservar avances que son fundamentales para que la situación social no se deteriore. Incluso, si las cosas se hacen bien y es factible recuperar el terreno perdido en lo que hace a la ejecución de la inversión pública, puede darse el caso de que el panorama del empleo continúe mejorando.

Pero, para que ello suceda, es indispensable que el sector privado reciba las señales adecuadas. El frío clima con el que fueron recibidas las palabras del presidente Santos en el cierre de la Asamblea de la Andi, la semana, pasada o los ataques a los que fue sometida ayer la productora de níquel Cerro Matoso en el Congreso, son inquietantes. Solo queda esperar que tales episodios no influyan sobre las expectativas empresariales, que son determinantes a la hora de seguir con los planes de expansión fijados y a la de ampliar las nóminas.

RICARDO ÁVILA PINTO
ricavi@portafolio.co

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