Ricardo Ávila
Editorial

Baja el dolor de cabeza

Después de que el arranque del año fuera complicado, la inflación del 2016 empezó a mostrar, finalmente, signos de moderación.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
enero 06 de 2017
2017-01-06 01:30 a.m.
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Incluso aquellos analistas que todavía se encuentran de vacaciones hicieron el jueves una pausa en su descanso con el fin de conocer el reporte del Dane sobre la evolución del Índice de Precios al Consumidor en el 2016.

Más de uno suspiró aliviado al constatar que la inflación cerró el año pasado en el 5,75 por ciento anual, un guarismo que confirma que el dolor de cabeza de la carestía es ahora menos intenso, así no haya desaparecido del todo.

Aunque no faltarán aquellos que señalen que otra vez se incumplió la meta de largo plazo establecida por el Banco de la República –un rango que va del 2 al 4 por ciento anual– lo cierto es que todo indica que las aguas desbordadas volverán eventualmente a su cauce.

El motivo es que el ritmo de las alzas tiende a disminuir y que la corrección, frente al 9 por ciento observado a finales de julio, ha sido mucho más rápida que lo esperado.
El panorama difiere en forma radical de aquel de hace 12 meses.

En aquella época el fenómeno climático de ‘El Niño’ desembocó en una baja sustancial en el rendimiento de los cultivos de ciclo corto, algo que se notó en los costos de la comida de manera inmediata.

Al mismo tiempo, la fuerte devaluación del peso se había sentido sobre los artículos importados, cuyo valor aumentó de manera importante.

No obstante, cuando regresaron las lluvias también mejoró la oferta de productos de primera necesidad. Aunque elementos clave en la dieta de la población colombiana, como la panela, el azúcar, los bananos o la carne de res, subieron más del 20 por ciento en el año completo, el salto acabó siendo menos pronunciado de lo que parecía.

Y en cuanto a la cotización del dólar, el 2016 resultó ser mucho más tranquilo de lo que muchos pensaban.

Lo anterior no quiere decir que el problema se encuentre solucionado. Aparte de que el dato de diciembre acabó estando por encima de los cálculos de los expertos, todos los grupos de gasto que forman parte de la canasta familiar, con la única excepción de vestuario, aumentaron por encima de 4 por ciento anual.

Para citar un caso, la salud registró incrementos de más del 8 por ciento, atribuibles a las medicinas o el aseguramiento privado.

Puesto de otra manera, hay una inercia en el nivel general de precios que, en algunos casos, requiere ser desmontada y exige la atención de las autoridades encargadas de vigilar que no haya excesos. Las tarifas de servicios públicos, por ejemplo, tienen una buena cuota de responsabilidad en que la pendiente de la inflación haya sido un poco más empinada.

Adicionalmente, hay elementos que le pueden complicar la vida al Emisor en su propósito de mantener la inflación bajo control. El aumento del 7 por ciento en el salario mínimo les pone un referente a los reajustes de un amplio conjunto de bienes, mientras que la subida del IVA en tres puntos porcentuales debido a la reforma tributaria que entró en vigencia el primero de enero podría elevar lo que pagan los consumidores en casi un punto porcentual.

Por tal razón, las cábalas de los analistas varían sobre lo que viene en cuanto a medidas de política económica. Es claro que al interior de la junta directiva del Banco de la República existe una división con respecto a reducir la tasa de interés que la entidad les cobra a las instituciones de crédito por darles liquidez temporal, pues el sorpresivo recorte que tuvo lugar en diciembre se decidió por una estrecha mayoría.

Con los nuevos datos, volverá la diferencia de opiniones entre quienes le quieren dar más aire a la actividad productiva y los que afirman que lo primero es poner la carestía en cintura.

La senda que se adopte en la reunión de dicho cuerpo en su cita de finales de este mes marcará una tendencia. Y hasta que eso no pase, seguirán las cábalas por cuenta de una inflación que está en proceso de ajustarse, pero que todavía no se encuentra en el punto deseado.

Director de Portafolio
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@ravilapinto

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