Ricardo Ávila

Un balance positivo

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 22 de 2011
2011-12-22 02:12 a.m.
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Ha pasado más de un año desde cuando el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo sostuvo que la actual sería recordada como “la década de América Latina”.

Según el funcionario, la región estaba entrando en una etapa de alto crecimiento, muy superior al que había sido su promedio histórico, con lo cual podría lograr avances importantes en materia social.

Aunque en su momento la afirmación fue recibida con escepticismo, tal parece que la predicción se está cumpliendo.

Así lo confirmó ayer la Cepal al dar a conocer su balance preliminar sobre la marcha de la economía de los países de la zona durante el 2011.

De acuerdo con el organismo adscrito a Naciones Unidas, el Producto Interno Bruto habría tenido un incremento del 4,3 por ciento en el año que termina, mientras que el avance del ingreso por habitante sería del 3,2 por ciento.

A pesar de que dicho desempeño palidece frente al 5,9 por ciento registrado en el 2010, es necesario mirar lo ocurrido con calma.

De un lado, el año pasado había tenido lugar un efecto ‘rebote’ después de la contracción del 2009. Del otro, en estos últimos meses el panorama mundial se ha venido oscureciendo como consecuencia de los problemas de Europa para manejar su deuda pública.

Ese factor hizo que en contraste con el rápido avance del primer semestre, en el segundo tuviera lugar una desaceleración importante.

No obstante dicho enfriamiento, o la incertidumbre con respecto al futuro, la verdad es que la región tiene motivos para sentirse satisfecha.

Quizás el más importante es el continuo descenso en las tasas de pobreza, que disminuyeron hasta el 30,4 por ciento del total de la población en el 2011. En números gruesos eso quiere decir que hay 51 millones de pobres menos, en comparación con los que existían en el 2002.

El avance en ese frente tiene que ver con el buen desempeño económico que se ha expresado en una baja del desempleo hasta un mínimo histórico del 6,8 por ciento. Para la Cepal, buena parte de los países latinoamericanos se han beneficiado de circunstancias externas propicias, dentro de las cuales se destacan las elevadas cotizaciones de los bienes primarios que vende.

Gracias a ello, las exportaciones totales habrían llegado a un nivel sin precedentes de 1,1 billones de dólares, tres veces más que al comenzar el siglo.

Adicionalmente, la demanda interna se ha convertido en un motor de crecimiento debido a la mejora en la capacidad de consumo de los hogares, a un mayor acceso al crédito y a expectativas más optimistas sobre el futuro. De la mano de esa realidad, los gobiernos han conseguido una posición fiscal más fuerte, al igual que un elevado saldo de reservas internacionales.

Son tales factores los que hacen pensar que América Latina tiene bases más sólidas para enfrentar una nueva crisis global, en caso de que los peores temores sobre la situación del Viejo Continente se confirmen.

Sin embargo, es claro que, tal como sucedió en el pasado reciente, será imposible aislarse del todo si el clima empeora. De hecho, la Cepal pronostica que en el 2012 el crecimiento descenderá al 3,7 por ciento por esa razón.

Hecha la advertencia, el optimismo general se mantiene.

La expectativa es que, una vez se supere el bache europeo, la región gane en velocidad, pues los vientos que soplan desde el Asia son favorables.

Claro que no todo son buenas noticias. Para comenzar, América del Sur anda mucho más rápido que Centroamérica, mientras que el Caribe está muy rezagado. En segundo lugar, hay todavía una inmensa lista de tareas pendientes por hacer, tanto con el fin de mejorar las instituciones como de romper múltiples cuellos de botella que van desde la mala infraestructura hasta la baja cobertura de la seguridad social.

Por eso, en medio de la celebración por lo alcanzado en el año, hay que recordar que el peor error que puede cometer la región es caer en la complacencia y dejar para mañana lo que tiene que hacer hoy.

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