Ricardo Ávila
Editorial

Todos en el mismo barco

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
febrero 28 de 2016
2016-02-28 07:00 p.m.
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En un país donde no siempre resulta fácil construir consensos, las encuestas muestran que la ciudadanía está cada vez más de acuerdo en una afirmación: las cosas en Colombia van por mal camino. Diferentes sondeos comprueban que la gente ve con creciente negativismo no solo la realidad actual, sino las perspectivas, por cuenta de factores tanto políticos como económicos.

En el caso de los primeros, hay un deterioro en la confianza de las instituciones y en quienes están al frente de ellas. Desde la Policía hasta las altas cortes, pasando por el Ejecutivo, han sido golpeadas por escándalos que tienen que ver con su probidad o su capacidad de hacer las cosas bien. Debido a ello, el público califica mal temas como la lucha contra la inseguridad o la corrupción.

Por su parte, los asuntos del bolsillo no ayudan. La desaceleración se siente en el ritmo de diversas actividades, incluyendo el comercio de vehículos o la minería, mientras que la inflación no da indicios de disminuir su velocidad. El fenómeno de ‘El Niño’ influye sobre el precio de los alimentos, y la elevada cotización del dólar aleja el acceso a los viajes internacionales, o a los electrodomésticos, para solo citar un par de casos.

Además, hay grandes incertidumbres. Los tires y aflojes en la negociación con las Farc, le ponen un signo de interrogación mayúsculo a la eventual suscripción de un acuerdo de paz. Por su parte, la ofensiva terrorista del Eln aumenta la zozobra en ciertas zonas del país, en donde el orden público seguirá siendo un desafío, independientemente de lo que suceda en La Habana.

Todo lo anterior ha hecho que el ambiente se sienta particularmente pesado. La capacidad de las autoridades de sacar adelante diferentes iniciativas se ve restringida, pues su credibilidad disminuye. Existe, en consecuencia, un círculo vicioso que no resulta fácil de romper, especialmente con un margen de maniobra cada vez más estrecho.

El entorno se presta a que surjan las protestas sociales, y el río esté aún más revuelto que lo usual. Al paro cívico citado por las centrales obreras para el 17 de marzo, se suma la convocatoria del Centro Democrático para el 2 de abril. Quien quiera salir a manifestarse, tiene ahora para escoger, según sus preferencias ideológicas.

La confluencia de esos elementos, conduce al inmovilismo. No solo la capacidad de hacer cosas disminuye, sino que ciertas decisiones tienden a aplazarse porque la cuesta se ve mucho más empinada.

El problema es que entrar en esa dinámica puede salir muy costoso. Un ejemplo extremo que muestra lo que pasa si no se corrige el rumbo a tiempo es el de Brasil, que está metido en un oscuro túnel sin ver todavía la luz.

Los tiempos en que la economía más grande de América Latina despertaba entusiasmo en las más diversas latitudes, pertenecen al pasado. En el 2015, el Producto Interno Bruto cayó en cerca de 4 por ciento, y los pronósticos para este año son similares. La actividad manufacturera muestra un descenso del 11 por ciento, y hay una escalada alcista que no cede. Debido a ello, el desempleo ha subido en tres puntos porcentuales, a lo cual se agrega un bajón en los salarios reales.

De manera complementaria, la presidenta Dilma Rousseff lucha por su supervivencia. El arresto de su asesor João Santana, acusado de haber recibido 7,5 millones de dólares de una firma constructora, cierra el círculo alrededor de la mandataria.

Por cuenta de la situación, las calificadoras de riesgo le bajan sus notas al gigante suramericano y mantienen una perspectiva negativa. Y el golpe no lo reciben solo el Gobierno, también las empresas y los brasileños del común, pues al fin de cuentas todos van en el mismo barco. En Colombia, en donde más de uno tira para su lado, se corre el peligro de que pase algo similar, pues si no se toman correctivos como el de hacer viables las cuentas fiscales, unos y otros acabaremos pagando la cuenta.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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