Ricardo Ávila

Bogotá después de Petro

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
marzo 28 de 2014
2014-03-28 01:53 a.m.
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Ha pasado una semana después de la salida de Gustavo Petro de la Alcaldía de Bogotá y de la decisión del presidente Juan Manuel Santos de encargar a Rafael Pardo del Distrito. En este lapso, si bien el ‘novelón’ jurídico y político en que está envuelto hace meses el segundo cargo de elección popular del país continuó, algunos rayos de luz empezaron a brillar en el corto plazo para la ciudad.

Es importante reconocer que, aunque el exalcalde Petro se despidió con un discurso incendiario contra el primer mandatario, el traspaso del poder en el Palacio Liévano al ministro Pardo se dio sin resistencias. Tanto el saliente burgomaestre como su gabinete acusaron a la Casa de Nariño de haber fabricado un “golpe de Estado” contra la “Bogotá Humana”, el plan de desarrollo vigente en la capital. De hecho, el equipo de gobierno petrista renunció en masa al alcalde Pardo a partir de abril, en un hecho que confirma que sus lealtades responden más a la persona de Gustavo Petro que a la ciudad que sirven.

A pesar de esos señalamientos, en sus primeras declaraciones, el nuevo mandatario capitalino se comprometió, como lo indica la ley, a continuar las prioridades del programa de su antecesor. Con algunas excepciones como la vivienda, las dificultades que rodearon la gestión de la administración Petro se debieron más a la lenta ejecución y confusión de las prioridades, que a crasos errores en su plan de desarrollo. Por eso no sorprendió que las medidas incluidas por el presidente Santos en su estrategia de choque para Bogotá contemplaran iniciativas de la hoja de ruta de ‘Bogotá Humana’.

El plan de la Casa de Nariño para la capital no se equivoca al concentrarse en movilidad y seguridad, dos prioridades de los bogotanos. La llegada de nuevos policías y el despliegue en los barrios, así como la troncal de Transmilenio por la Boyacá, el avance del metro y los cables aéreos, responden a necesidades tangibles de la ciudad. La molestia del exalcalde Petro y de su gabinete ante los anuncios de Santos refleja más celos políticos que una propuesta alternativa a esos programas. Lo cierto es que, por más de dos años, la administración saliente tuvo las riendas del Distrito para impulsar esas iniciativas, la mayoría de ellas inscritas en su propia agenda de gobierno, y no avanzó casi nada.

Más allá del compromiso del Gobierno Nacional con ese paquete de choque, el presidente Santos debe ahora dar un paso atrás y dejar al alcalde Pardo trabajar. Entre los analistas de la política de la ciudad no fue de buen recibo que el primer mandatario adquiriera ese protagonismo en el anuncio de las medidas. Si algo han interiorizado los capitalinos en más de 25 años de descentralización es que una cosa es la Casa de Nariño y otra, muy diferente, el Alcalde de Bogotá. Lo último que necesita una urbe tan golpeada es que la institucionalidad de su burgomaestre se vea corroída por la Presidencia de la República, en medio de una campaña reeleccionista.

Otro reto político para Santos tiene que ver con la terna que el movimiento Progresista envió para el reemplazo de Petro. Aunque el exalcalde y sus seguidores siguen hablando de violación de garantías en el ordenamiento jurídico colombiano, terminaron por aprovechar esas mismas reglas del juego para mantener el control de la Alcaldía de Bogotá. El senador electo Antonio Navarro Wolff, el exsecretario Guillermo Jaramillo y la secretaria María Mercedes Maldonado conforman el trío de candidatos para recibir el encargo de Pardo y gobernar la capital hasta las elecciones atípicas, en unos dos meses.

Si bien lo más conveniente para Bogotá sería un periodo en manos de Pardo por un tiempo prudencial, la normatividad es clara al requerir tanto la terna como la convocatoria a nuevos comicios. Para el ambiente político de la ciudad, es necesario que la Casa de Nariño evite escenarios que puedan interpretarse como el deseo de controlar la Alcaldía para ayudar a la reelección. No basta con empujar medidas de movilidad y seguridad, hay que garantizar que la transición siga su camino hacia el próximo alcalde en propiedad.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

 

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