Ricardo Ávila

No todo lo que brilla...

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 11 de 2014
2014-06-11 12:17 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

A primera vista la directriz salida de una oficina en Bruselas que implicaba ajustes al sistema europeo de cuentas, de acuerdo con parámetros discutidos en Naciones Unidas, no tenía nada de extraordinario.

Sin embargo, cuando los técnicos miraron el asunto en detalle encontraron que la forma de medir el tamaño de las economías del Viejo Continente tendrá variaciones importantes a partir del próximo año.

Una de las razones es que la manera de contabilizar los gastos que se hacen en investigación científica o asuntos relacionados con pensiones y seguros sufre reformas notorias.

Pero la que verdaderamente ha generado titulares es la determinación de incluir ciertas actividades ilícitas como la prostitución y el tráfico de drogas en el cálculo del Producto Interno Bruto. Gran Bretaña, Irlanda e Italia forman parte de las naciones que se están moviendo en esa dirección, dando origen a una polémica que apenas comienza.

Desde el punto de vista más amplio el PIB mide el total de bienes y servicios que son generados por un país en un periodo de tiempo, sin hacer distinciones sobre su legalidad.

En las operaciones que tienen registros hacer esa suma es sencillo, pues las fuentes de información están identificadas.

Las cosas se vuelven más complejas cuando se trata de medir la llamada economía en la sombra, que comprende el trabajo informal o sectores que no necesariamente tienen todos sus papeles en regla como los restaurantes de barrio o una buena proporción de los talleres.

Aun así, las oficinas de estadística incluyen estimativos que forman parte de los números totales que publican, pues las cifras son imposibles de desconocer. En el caso europeo la firma A.T. Kearney habló de que este segmento tendría un peso superior al 18 por ciento en el Producto Interno europeo.

Sin embargo, existía una especie de frontera tácita entre la contravención y los delitos más graves. Puesto de otra manera, una cosa es medir el peso de las transacciones que se hacen por servicios personales que no pagan contribuciones al fisco y otra es estimar lo que vale la venta de drogas.

Y hay múltiples actividades más. Por ejemplo, la lista de componentes del mercado negro comprende también -aparte de prostitución y alucinógenos- el tráfico de armas, el contrabando, la extorsión, la piratería o la falsificación de bienes que van desde medicamentos hasta licores.

Más allá de la polémica, las cuentas cambian. Para el Reino Unido se habla de que su PIB podría subir en 16.400 millones de dólares con los nuevos “renglones” considerados, lo que equivale a un incremento del 0,7 por ciento.

Esa expansión en el tamaño de la economía sirve de paso para mejorar indicadores que son mirados por los especialistas como la relación entre Producto y deuda pública, lo cual le serviría a los países europeos que aun tienen dificultades en enmendar la plana.

A la luz del debate, vale la pena preguntarse qué pasaría en Colombia si se hiciera un ejercicio similar.

Para comenzar, hay que recordar que el Dane calcula anualmente el enclave de cultivos ilícitos que tiene que ver con los cultivos de coca, la elaboración de cocaína y ciertas labores de comercialización.

En el reporte más reciente se habló de que este segmento tuvo un peso equivalente al 0,2 por ciento del PIB en el 2012, muy por debajo del 1,7 por ciento de comienzos del siglo. En cualquier caso, los datos no forman parte de las estadísticas oficiales.

No obstante, es posible que en un futuro cercano alguien plantee el punto que hoy levanta tanta ampolla en Europa.

Aunque hacer estimativos sobre el tamaño de nuestra economía subterránea es aventurado, hay motivos para creer que no es despreciable con lo cual podríamos subir en las clasificaciones mundiales. Pero esa tentación debería contenerse porque podría dar una falsa sensación de prosperidad, pues aquí sí que se aplica aquello de que “no todo lo que brilla es oro”. Y menos si es robado.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado