Ricardo Ávila

En busca de aire

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
abril 23 de 2015
2015-04-23 05:54 a.m.
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Ha pasado una semana desde el alevoso ataque que un grupo de las Farc lanzó contra un destacamento del Ejército en las montañas del Cauca, dejando como saldo una decena de uniformados muertos y un país en estado de indignación. Si bien las conversaciones que se adelantan en La Habana continuaron, no hay duda de que las heridas siguen abiertas, sobre todo en una opinión que mira con recelo lo que puede venir y especialmente la credibilidad de la guerrilla a la hora de cumplir compromisos.

Esa circunstancia hace que el margen de tolerancia ante nuevos episodios de violencia sea mínimo y que más de uno les haga eco a las voces que son partidarias de romper las negociaciones. Tales pronunciamientos, junto con los episodios en los que sectores del público han protestado en contra de Juan Manuel Santos, tienen al Gobierno a la defensiva. La circunstancia ha sido aprovechada por quienes quieren pescar en río revuelto y desean obtener réditos de la supuesta debilidad del Ejecutivo, como lo muestran los paros en las áreas de educación y justicia.

Las razones por las cuales llegamos a este punto son varias y comienzan con el desgaste que sufre cualquier administración. Pero no hay duda de que la evolución de la campaña electoral del 2014 tuvo mucho que ver en que un solo asunto acabara dándole su impronta al segundo periodo del actual Presidente. Se trata de la paz, el tema que determinó el resultado de los comicios de junio pasado.

Por acción u omisión, Santos quedó en una especie de sinsalida. Tal como están las cosas, el éxito o fracaso de su gestión depende de que los diálogos en Cuba lleguen a feliz término. No menos peligroso aún, es que un rompimiento –que siempre será una posibilidad hasta que se estampe la firma definitiva– lo dejaría como un ‘pato cojo’ hasta el final de su mandato, para usar la expresión propia de la política estadounidense.

En un escenario de fragilidad económica, en el que la confianza de consumidores y empresarios es fundamental para que el ritmo de crecimiento sea aceptable, un Gobierno débil actuaría como un lastre. Al respecto, alguien podría afirmar que a lo largo de este siglo, Perú ha tenido los presidentes con los peores números de América Latina y eso no le ha impedido tener el mejor desempeño de la región. No obstante, aquí las cosas pueden ser diferentes, sobre todo si el círculo virtuoso que nos ha permitido disminuir la pobreza y expandir la clase media se devuelve.

Debido a ello, Santos no tiene una opción diferente a la de retomar la iniciativa y recomponer su agenda de prioridades. Entre las opciones que debe utilizar está la de recordar algo que dijo cuando empezaron las negociaciones con las Farc, en el sentido de que el país seguirá siendo viable, aun si el conflicto interno sigue.

Y para asegurar esa viabilidad, requiere que las grandes iniciativas gubernamentales sigan su curso. Para citar un caso concreto, hay que dejar en claro que las reformas que son indispensables para que el sector agropecuario colombiano alcance su potencial van hacia adelante, sin importar lo que pase en territorio cubano.

Es verdad que en el Plan de Desarrollo de este cuatrienio hay múltiples iniciativas que contribuirían al progreso social, pero todas parecen estar en un segundo plano ante la paz. Quien lo dude no tiene más que mirar cuántas líneas de los discursos presidenciales han hablado de este asunto, en comparación con la atención que han recibido otros puntos fundamentales como seguridad, salud, infraestructura, justicia o educación.

Lo anterior no está en contra con poner orden dentro de la administración, plagada de intereses individuales y escenario de no pocas tensiones internas. Eso, además de tenderle puentes al sector privado, forma parte de la agenda para recuperar el liderazgo de un Gobierno al que le quedan tres años largos que pueden ser más fáciles o más difíciles de lo necesario, dependiendo de lo que haga el inquilino de la Casa de Nariño.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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