Ricardo Ávila

Ciclismo y economía

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 07 de 2014
2014-09-07 10:36 p.m.
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Hoy se cumple una semana desde cuando los aficionados al ciclismo celebraron que Nairo Quintana se encontraba vistiendo la casaca roja que lo identificaba como líder de la Vuelta a España. En ese momento, pocos imaginaban que al día siguiente el pedalista boyacense sufriría un fuerte accidente al tomar una curva y que en la jornada del miércoles 3 habría de retirarse, tras verse involucrado en una caída colectiva.

La anécdota deportiva es válida para hablar de la economía colombiana. Desde hace varias semanas tanto Juan Manuel Santos como los diferentes integrantes del equipo del Gobierno han venido señalando que el país ocupa el primer lugar en América Latina, en lo que hace a su desempeño en la materia.

La tasa de 6,4 por ciento de incremento en el Producto Interno Bruto, registrada en el primer trimestre del 2014, no solo nos proyectó a nivel regional, sino global, pues pocas naciones arrancaron tan bien el año.

Sin embargo, de un tiempo para acá diferentes analistas han venido hablando de los peligros que existen en la vía. Reconociendo que vamos a buen paso, más de uno insiste en que no solo el terreno que viene será más agreste, sino que el propio estado de la carretera tiende a deteriorarse. En consecuencia, más vale no confiarse demasiado y tener los ojos bien abiertos, para evitar aquello que quienes saben de bielas conocen como ‘la pálida’.

Los riesgos en cuestión tienen que ver con el entorno mundial, en primer término. Más allá de que la recesión internacional, que comenzó hace seis años, haya quedado atrás, el planeta no ha podido recuperar el ritmo de antes, con lo cual avanza a un paso mediocre. El Fondo Monetario habla de una expansión apenas superior al 3 por ciento en este periodo, pues a pesar de que Estados Unidos mejora, Europa sigue en problemas serios.

Por su parte, China, que ha sido la locomotora de las naciones emergentes, se ha ralentizado a niveles más cercanos al 7 por ciento que al 10 por ciento anual que mantuvo durante tres décadas. Esa frenada ha influido de manera determinante sobre las cotizaciones de los bienes primarios que el país oriental consume.

Entre los que han sentido la baja en los precios, se encuentra Latinoamérica. La caída es generalizada –con excepción del café– y afecta tanto al maíz, como al cobre, el mineral de hierro o el oro. Debido a ello, no solo Brasil enfrenta problemas y se encuentra técnicamente en recesión, sino que estrellas recientes como Chile y Perú van a tener un año muy regular, económicamente hablando.

Colombia ha salido relativamente indemne hasta la fecha. Los problemas de abastecimiento en el mercado cafetero ocasionaron una inesperada alza en el valor de la libra del grano, lo que se combinó con cierta estabilidad del petróleo y el carbón.

No obstante, estos dos últimos han comenzado a descender y quienes conocen de los ciclos agrícolas saben que todo lo que sube, baja.

Como si lo anterior fuera poco, el futuro del país en materia de hidrocarburos no está asegurado. Nuestras reservas alcanzan escasamente para siete años, sin hablar de externalidades como el terrorismo y las protestas que impiden cumplir con las metas establecidas.

Todo ello hace que el premio de montaña que constituye mantener las cuentas fiscales en orden se vea ahora mucho más empinado. Dicho de otra manera, si ya era un desafío financiar el presupuesto nacional en el 2015 con un faltante anunciado de 12,5 billones de pesos, ahora esa tarea se puede complicar por cuenta de las dificultades de un sector que aporta una cuarta parte de los ingresos del Gobierno Central.

Mientras eso sucede, y desequilibrios como el que presenta la balanza de pagos llegan a niveles inquietantes, el Ejecutivo se comporta como si no solo el triunfo en la etapa estuviera asegurado, sino también la carrera. Pero sería más conveniente un poco de humildad, pues los peligros acechan y si nos descuidamos corremos el riesgo de salirnos del camino en la próxima curva.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto


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