Ricardo Ávila

Una cruda realidad

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 15 de 2015
2015-07-15 03:05 a.m.
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Después de dos años de negociaciones, el acuerdo alcanzado entre Irán y seis potencias mundiales constituye un gran hito de la geopolítica mundial.

Mediante este arreglo, se limita el programa nuclear del país asiático con el fin de evitar la fabricación de una bomba atómica y de esta manera avanzar en cierto grado hacia la pacificación de una de las zonas más inestables del planeta.

En tanto, Irán podrá ir superando de manera gradual las diversas sanciones de la cuales fue objeto por parte de la comunidad internacional en cabeza de la Organización de Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea.

Aunque los resultados sobre la seguridad global tan solo se podrán evaluar dentro de varios lustros, el impacto sobre el mercado energético mundial será mucho más inmediato.

Incluso, a comienzos de junio, el Gobierno iraní ya había solicitado ante la Opep la posibilidad de aumentar la producción en un millón de barriles diarios de petróleo en menos de un año, cifra similar a la producción total de un país como Colombia.

Dicho aumento en la producción es ahora mucho más probable tras este nuevo acuerdo, lo que reduce las posibilidades de un rebote sustancial en el precio del crudo.

El eventual aumento en la producción petrolera por parte de Irán, sumado a la pérdida de dinamismo de la economía China, hacen que el leve aumento que experimentaron los precios de petróleo entre marzo y junio de este año, llegando a bordear cotizaciones de 60 dólares por barril, pareciera llegar a su fin.

Incluso, los precios internacionales de la referencia WTI ya se sitúan en cerca de los 53 dólares por barril en lo corrido de julio.

El panorama hoy comienza a cambiar y cabe preguntarse si la nueva situación de la geopolítica mundial presionará de manera persistente el precio del crudo por debajo de los 50 dólares por barril.

Esta inquietud cobra aún más vigencia en el ámbito local, teniendo en cuenta los impactos que podrían profundizarse en materia fiscal, de crecimiento económico y sobre las exportaciones.

Respuestas que el Gobierno indudablemente deberá incorporar de la manera más acertada en la presentación del Presupuesto para 2016, para sincerar los retos a los que se enfrenta el país en materia de crecimiento e inversión.

Los nuevos riesgos sobre el rumbo de los precios del petróleo empiezan a cobijar el panorama económico y vuelven a poner de presente la necesidad de darle mayor premura a los procesos de recomposición productiva y mejoramiento en la competitividad nacional.

Llegó la hora de sacar provecho de la nueva realidad petrolera a través de un tipo de cambio más competitivo, de lo contrario el país se sumirá en una dinámica de menor crecimiento e ingresos.

Justo lo contrario a lo que necesitamos en épocas de paz.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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