Ricardo Ávila
Editorial

Cuentas nada alegres

No hay analista que crea que llegaremos al 2 por ciento de crecimiento en el 2016, y el próximo año será difícil aspirar al tres.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 27 de 2016
2016-11-27 12:50 p.m.
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Conocida la decepcionante tasa de crecimiento de la economía colombiana durante el tercer trimestre del presente año, los analistas han tornado sus ojos al porvenir. En general, las proyecciones comenzaron a ser revisadas a la baja ante la impresión de que la desaceleración no solo resultó ser más fuerte que lo esperado, sino que nada hace pensar que la situación vaya a variar radicalmente, al menos en el futuro cercano.

Debido a ello, las apuestas sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto en el 2016 hablan de una cifra inferior al 2 por ciento, lo que nos ubicaría en el tercer lugar entre los grandes de América Latina, por debajo de Perú y México. Las señales disponibles sugieren que la demanda interna sigue de capa caída y que en el sector financiero –que venía comportándose bien– es incuestionable el bajón en las colocaciones de crédito y el alza en los indicadores de cartera de dudoso recaudo.

Un ejemplo de cómo están las cosas es la más reciente encuesta de opinión empresarial, elaborada por Fedesarrollo. De acuerdo con el reporte, los tres elementos que integran el índice de confianza industrial se deterioraron en octubre, hasta llegar a su punto más bajo desde el 2009: con respecto a septiembre, bajaron los pedidos, subieron los inventarios y las expectativas de producción para el siguiente trimestre se desplomaron.

Las proyecciones no comprenden un escenario catastrófico, que se daría si la tributaria acaba naufragando en
el Congreso.

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Las cosas se complican cuando se tiene en cuenta que el margen de maniobra de las autoridades es muy limitado. Un posible estímulo por el lado del gasto público no cuenta con ninguna viabilidad, entre otras razones, porque los recaudos de impuestos de la Dian se encuentran por debajo de la meta establecida para este año. Las proyecciones hablan de un desfase cercano a los tres billones de pesos, que habrá que recortar con el fin de respetar los parámetros fijados por la regla fiscal.

Más compleja tal vez es la postura del Banco de la República. Como es conocido, la junta directiva de la institución decidió dejar inalterada el viernes la tasa de interés que les cobra a las entidades financieras por darles liquidez temporal, a pesar de los llamados del propio Juan Manuel Santos para que aflojara la camisa de fuerza, permitiendo que el costo del dinero empiece a disminuir.

Sobre el papel, el rápido descenso en el ritmo inflacionario, visto en los últimos tres meses, debería llevar a un alivio más temprano que tarde. El problema es que las condiciones internacionales han variado después de la elección de Donald Trump en Estados Unidos, pues el dólar se ha fortalecido, algo que se nota en el nivel de la tasa de cambio.

Una nueva oleada en favor de la devaluación del peso podría elevar el valor de los bienes importados y acabar con las esperanzas de que el alza en la canasta familiar sea menor.
Debido a ello, la postura mayoritaria al interior del Emisor es la de preferir la línea de la prudencia y aplazar la posibilidad de un recorte hasta que haya certeza de que los peligros están controlados.

Bajo esas condiciones, se ve difícil volver a una tasa de crecimiento cercana al 3 por ciento anual en el 2017. La idea es que tenga lugar una recuperación gracias al incremento en el ritmo de las obras asociadas a las concesiones viales de cuarta generación, pero así como una golondrina no hace verano, la actividad no alcanzaría a enmendar una plana llena de borrones.

Tales cuentas no incluyen un escenario que podría ser catastrófico, como el que se daría si la reforma tributaria acaba naufragando en el Congreso y llegamos a perder el grado de inversión en los títulos de la deuda pública. En ese caso, la enfermedad que nos afecta se agravaría y el término recesión podría volver a ser desempolvado. Por eso, es mejor tomarse la medicina y entender que la recuperación será lenta y dependerá de que hagamos las terapias que son necesarias para caminar con mejor paso del 2018 en adelante.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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