Ricardo Ávila

No es un cuento chino

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 24 de 2014
2014-07-24 02:43 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Ha pasado relativamente desapercibida en Colombia la larga gira que acaba de concluir el presidente de China, Xi Jinping, por América Latina. En el transcurso de una semana y media, el mandatario de la nación más populosa del mundo pasó por Fortaleza y Brasilia, en Brasil, al igual que por Buenos Aires, Caracas y La Habana. En estas tres últimas capitales firmó una serie de convenios que, a nivel local, se equiparan en importancia a la decisión de Pekín de suscribir el convenio constitutivo del banco de los Brics, para lo cual aportará más de 40.000 millones de dólares.

A primera vista, es fácil desechar lo que significa estrechar los lazos económicos y diplomáticos con Argentina, Venezuela y Cuba. Al fin de cuentas, cada una enfrenta desafíos importantes que no son de poca monta y sus líderes no comandan mucho respeto en diversos escenarios internacionales.

Así, Cristina Fernández se enfrenta a la posibilidad de incumplir con los pagos de deuda argentinos, después de que un juez de Nueva York le diera la razón a los llamados fondos buitre y echara por la borda un esquema de recorte de obligaciones que parecía estar funcionando. Por su parte, Nicolás Maduro tiene que lidiar con una de las inflaciones más elevadas del mundo, causada por un déficit crónico de divisas, que origina una gran escasez de productos básicos, entre otros problemas. Y Raúl Castro no las tiene todas consigo, pues el régimen de la isla solo es sostenible en la medida en que reciba la ayuda venezolana.

¿Qué lleva, entonces, a los chinos a incrementar sus apuestas en la región como un todo y en estos tres países en particular? Un cálculo hecho por el Diálogo InterAmericano muestra que entre el 2005 y el 2013 los compromisos financieros hacia la región llegaron a 100.000 millones de dólares. En algunos casos se trata de préstamos, en otros de una compra anticipada de bienes y en unos más incluye dinero para proyectos de diverso orden.

En general, la gran motivación detrás de tan cuantiosa apuesta es la de asegurar el abastecimiento adecuado de una serie de materias primas clave. Así ocurre con el petróleo venezolano, que el Gobierno bolivariano envía al otro lado del mundo no solamente para disminuir su dependencia de Estados Unidos, sino para cancelar una serie de obligaciones de largo plazo. Ese pago en especie asciende a medio millón de barriles de crudo al día, pero debería duplicarse en los próximos meses.

No menos importante es el papel de Argentina como proveedor de alimentos, dado su carácter de exportador de soya. Aparte de inversiones en agricultura, con el propósito de garantizar que habrá inventarios suficientes en el futuro, también se acordó una importante inversión en la red ferroviaria de carga, que mejora las condiciones logísticas.

En todos estos movimientos, hay claramente un trasfondo político. En lo que atañe a los cubanos, Xi Jinping se encargó de denunciar el embargo estadounidense, con ocasión de una reunión con Fidel Castro. También se trata de dejarle en claro a Washington que Pekín no tiene problemas para pasearse por su patio trasero y darle un empujón a algunos de sus antagonistas.

No obstante, es bueno tener claro que más que solidaridad, lo que hay en este caso es un negocio. Ni China presta el dinero a tasas subsidiadas, ni compra los bienes que salen de la región a precios que superen los del mercado. De hecho, hay quienes afirman que sucede lo contrario y que el respaldo que reciben determinados regímenes no es barato.

En medio de esa realidad, no deja de ser curioso que Colombia ocupe un lugar muy secundario. A pesar de los intentos de acercamiento ensayados por Bogotá, es elocuente que el mandatario chino haya visitado otras capitales no solo en esta, sino en una visita previa. Tal vez es porque tenemos poco que ofrecer o porque los otros, ofrecen más.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado