Ricardo Ávila
Editorial

Un escenario que inquieta

Mientras Donald Trump repunta en las encuestas, los mercados miran con preocupación una posible victoria republicana.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 01 de 2016
2016-11-01 10:32 p.m.
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A menos de una semana para que los votantes estadounidenses acudan a las urnas y escojan al sucesor de Barack Obama, el nerviosismo está de vuelta. Así lo muestra el comportamiento de los mercados ayer, cuando los índices de la bolsa de Nueva York cayeron y el oro ganó terreno, en respuesta al clima de incertidumbre. El sacudón se extendió al peso mexicano, que se descolgó en cerca de 2 por ciento.

La causa de tales altibajos fue primordialmente una: la posibilidad de que Donald Trump llegue a la Casa Blanca, algo que vuelve a ser más factible después de que el candidato republicano comenzó a superar a su rival, la demócrata Hillary Clinton, en varios sondeos. La decisión tomada por el FBI, de reabrir la investigación en torno al uso de un servidor privado para el manejo de los correos electrónicos de la actual candidata, cuando era Secretaria de Estado, cayó mal entre la opinión.

Es verdad que la distancia en las encuestas en favor del magnate se ubica dentro del margen de error. No obstante, la exsenadora ha visto desplomarse el cómodo liderazgo que tenía sobre su rival a mediados de octubre, por cuenta de los debates televisados y los escándalos de tipo sexual.

Desde el punto de vista político parecería que Trump tiene más vidas que un gato. Los expertos se quiebran la cabeza para tratar de explicar por qué los electores le perdonan sus incontables salidas en falso, mientras a Clinton la miden con otra vara.

Entre las razones que se esgrimen es que, mientras el primero es visto como alguien que, así sea imprudente, sabe llamar las cosas por su nombre, la segunda es considerada parte del establecimiento que le genera inmensos resquemores a vastos sectores de la población.

Más allá de las explicaciones, vale la pena entender los temores de los inversionistas ante el eventual triunfo del millonario neoyorquino. La actitud puede sonar contradictoria cuando se tiene en cuenta que, tradicionalmente, los republicanos son vistos como cercanos a la comunidad de negocios, algo más evidente en este caso cuando el nominado por la colectividad es alguien que hizo su fortuna en finca raíz.

Un triunfo del magnate sería como dar un salto al vacío. En contraste, Hillary Clinton se movería en terre no conocido.”

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No obstante, las propuestas de campaña de este empresario de 70 años de edad dan la impresión de que los estudios de economía que cursó en la Universidad de Pensilvania, cuando era joven, quedaron en el olvido. El motivo es que las cuentas no dan y las consecuencias de sus actos podrían crear más problemas de los que pretende solucionar.

Así sucede con los impuestos. En materia de renta personal, Trump favorece establecer tres niveles, con tasas de 12, 25 y 33 por ciento, dependiendo del nivel de ingreso, que implicarían una reducción de más de seis puntos porcentuales con respecto a la tarifa máxima. Más audaz todavía sería el bajón de la carga a las utilidades empresariales, que pasaría de 35 a 15 por ciento.

Aunque sus defensores sostienen que menores tarifas no necesariamente se traducirían en una caída del recaudo, quienes han hecho sumas y restas dicen lo contrario. Parte del declive se compensaría con menores gastos, pero en este caso las ideas son más vagas que concretas.

El segundo gran tema que inquieta es el del proteccionismo. México y China serían los blancos iniciales de una estrategia encaminada a limitar las importaciones de productos que se podrían elaborar en territorio estadounidense, lo cual se combinaría con esfuerzos para evitar el flujo de inmigrantes ilegales, incluyendo un muro en la frontera. Aquí, el peligro es el de una guerra comercial a escala global que comprometería a centenares de compañías multinacionales.

Ambos escenarios preocupan. Ese es el motivo por el cual las bolsas ven, con gran inquietud, que una posible victoria de Trump sería como dar un salto al vacío, mientras Clinton se movería en terreno conocido. Y los capitales prefieren, ante todo, minimizar los riesgos.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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