Ricardo Ávila
Editorial

Primero lo primero

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 06 de 2016
2016-07-06 08:59 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Es imposible ponerle buena cara al dato de inflación que reveló el Dane en la noche del martes. En contra de los cálculos de los analistas que hacían apuestas más moderadas, el índice de precios al consumidor registró un aumento del 0,48 por ciento en junio, con lo cual el acumulado de los últimos 12 meses alcanzó el 8,6 por ciento, un nivel que no se veía desde comienzos del siglo.

La causa principal del desfase fue la misma de los últimos tiempos: otra vez la comida registró un alza por cuenta de productos como la carne de res, la cebolla o el tomate. De hecho, cuando se mira lo sucedido a lo largo del primer semestre, queda claro que los alimentos son responsables de cerca de la mitad del salto experimentado por la carestía. La papa, para citar un caso concreto, subió 60 por ciento, arrastrando consigo al conocido ‘corrientazo’.

Más allá de las explicaciones puntuales, sin embargo, lo importante es mirar hacia adelante. Para las autoridades lo ocurrido es inquietante, pues las pone en un dilema complejo. En primer lugar, el ritmo de las alzas no se detiene, lo cual trae el peligro de que la bola de nieve aumente de tamaño y se vuelva todavía más arduo de controlar. Si se sigue la fórmula que pregona la ortodoxia, lo lógico sería darle una nueva vuelta de tuerca a la política monetaria y elevar más la tasa de interés que maneja el Banco de la República.

Bajo ese punto de vista, hay que controlar la inercia y las expectativas. Si los reajustes que vienen toman como base lo sucedido en el pasado reciente y se cree que el Emisor hará poco para contener la avalancha, será difícil ganar la batalla. De tal manera, cruzarse de brazos no sería la mejor opción.

El problema es que en medio de la desaceleración de la economía, el remedio puede ocasionarle otro malestar al enfermo, sin curarlo. Los observadores no pasaron por alto que el indicador que le toma el pulso a la actividad productiva tuvo un comportamiento inquietante en abril, fecha del reporte más reciente. En consecuencia, elevar el costo del dinero implica correr el riesgo de ralentizar todavía más el crecimiento, que apenas va en el 2,5 por ciento anual.

Resolver el dilema no es sencillo, sobre todo cuando se sabe que el alivio está cerca. Quien se tome el trabajo de mirar las estadísticas observará que el encarecimiento de la canasta familiar empezó en forma en agosto pasado, justo cuando el fenómeno de ‘El Niño’ afectó el rendimiento de las cosechas. Si alguna explicación tiene la ‘disparada’ de los tubérculos, las frutas o las hortalizas, está en la falta de lluvias que se sintió hasta bien entrado el 2016.

No obstante, ahora que las nubes han vuelto, las siembras también. La expectativa es que en cuestión de semanas la oferta se normalice, algo que dependerá igualmente de que el paro camionero no entorpezca el abastecimiento de los centros urbanos. De comportarse las cosas en forma adecuada, podrían incluso verse meses de inflación negativa que les traerán un respiro a los consumidores, especialmente a los de menores ingresos.

Un elemento adicional es la tasa de cambio, cuyos vaivenes son notorios y tienen que ver con la turbulencia internacional, tras la decisión del ‘Brexit’. No hay duda de que un dólar por encima de los 3.000 pesos es inconveniente a la hora de calmar las aguas, sobre todo en un país que importa una tercera parte de la comida que consume.

Tales elementos formarán parte de la discusión en la próxima sesión de la junta del Banco de la República, que promete ser larga e intensa. Por ahora, los observadores le apuestan a otro apretón, así los usuarios del crédito se quejen. La razón usada sería que primero lo primero, que es la inflación. Después, cuando la presión baje, habrá tiempo de equilibrar las cargas.


Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado