Editorial Ricardo Ávila Comienza la temporada 5 de junio 2017 | Editorial | Opinión | Portafolio
Ricardo Ávila
Editorial

Comienza la temporada

El arranque de la época electoral se da sin que haya un nombre que atraiga una proporción bien elevada de las preferencias.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 04 de 2017
2017-06-04 07:01 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Así como las nubes en el cielo anuncian la llegada de un aguacero, las encuestas sobre preferencias políticas son el preámbulo de la temporada electoral. Esa norma no escrita se ha vuelto a aplicar en Colombia, como lo demuestra la aparición de numerosos sondeos que miden la intención de voto de los ciudadanos, con miras a los comicios presidenciales de mayo del 2018.

Más allá de entrar a comparar los escalafones individuales, que se irán decantando en la medida en que las colectividades escojan sus candidatos y se acerque la cita con las urnas, vale la pena señalar que nadie tiene una clara ventaja sobre los demás. El primer puesto usualmente lo ocupa el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, sin que su nombre sobrepase el 25 por ciento de las de los votos eventuales.

Para cualquier experto en el tema, esas cifras sugieren que la carrera no solo está abierta, sino que la opinión no sabe aún lo que quiere. En respuesta, hay quienes sugieren que faltan nombres en el abanico, pues sobre el papel existe la posibilidad de que alguien que todavía no se haya metido al ruedo logre generar más entusiasmo que las figuras que han destapado sus cartas.

Por otra parte, tampoco es claro cuál es el tema que más le interesa a la gente, así la lista sea obvia. Paz, desaceleración económica, inseguridad ciudadana, corrupción, conflictividad social o calidad del servicio de salud están en la agenda, al igual que educación o relaciones con Venezuela.

Debido a ello, algunos tratarán de centrar el debate en la evolución de los acuerdos con las Farc, mientras que otros dirán que saben cómo extirpar la venalidad. No faltarán tampoco los que aseguren que ampliar la camisa de fuerza de las matemáticas será posible, al comprometerse con gastar mucho más y reducir, al mismo tiempo, los impuestos.

No obstante, va a ser difícil que en medio de tanto ruido alguien logre dar un mensaje claro. Debido a ello, existen analistas que les aconsejan a quienes desean suceder a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño, centrarse en otro tipo de cualidades.

Una aproximación posible es no ofrecer más de lo mismo, en el sentido de repetir los discursos gastados de siempre. Dado el desprestigio de los partidos tradicionales, más de uno la tendrá difícil a la hora de proclamar su independencia con las maquinarias que garantizan un buen número de sufragios, mientras consigue atraer el voto de opinión.
Otra opción es la de jugar la carta de la juventud, que implica una propuesta de renovación, algo atractivo para aquellos aspirantes que no llegan a los 50 años. A su vez, quienes están por encima del medio siglo hablarán de su experiencia y la describirán como indispensable al momento de manejar los múltiples y complejos problemas nacionales.

Unos y otros deberán entender que la manera de hacer política es distinta ahora. Si las redes sociales jugaron un papel hace cuatro años, ahora estarán más presentes. Ello tiene la ventaja de establecer un canal de comunicación casi directo entre candidato y elector, pero le abre la puerta al uso de tácticas sucias, tan propias de la era de posverdad.

Debido a ello, existe el riesgo real de que la polarización que impide construir consensos se acentúe todavía más. Un escenario de ese estilo contribuiría a que el clima de incertidumbre, que hoy influye sobre las decisiones de empresas y consumidores, se perpetúe, cuestionando, de paso, la legitimidad de los gobernantes.

Ante esa posibilidad, hay que hacer un llamado a la cordura con el fin de que, por intensa que sea, quienes participen en la contienda que viene respeten a su adversario. Así suene a lugar común, no está de más insistir en que, independientemente del postulante que triunfe, todos viviremos bajo el mismo cielo durante el próximo cuatrienio. Y conseguir que el ambiente se calme no se logrará sembrando vientos para cosechar tempestades.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado