Ricardo Ávila
Editorial

El matrimonio continúa

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 10 de 2016
2016-07-10 05:03 p.m.
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Cuando el año pasado se presentaron formalmente las conclusiones de la Misión de Estudios para la Competitividad de la Caficultura en Colombia que dirigió Juan José Echavarría, las reacciones no se hicieron esperar. Tras meses de estudios y la participación de reconocidos expertos, el informe se atrevió a proponer cambios que a más de uno le sonaron a herejía, sobre todo en un país en donde la simbiosis entre el gremio y el Gobierno ha sido la norma durante casi nueve décadas.

Sin embargo, partidarios y críticos del reporte sabían que todos los debates públicos tenían poca importancia hasta tanto no llegara la hora de renegociar el contrato de administración del Fondo Nacional del Café, que es una cuenta parafiscal pública–, con la Federación, que es una entidad privada. Esas discusiones se dieron a lo largo de meses y el resultado final se conoció el sábado cuando en la población de La Mesa (Cundinamarca), se firmó un nuevo texto que tiene validez de diez años.

"La renovación del contrato entre el Gobierno y la Federación de Cafeteros por 10 años más implica pocos cambios"

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A decir verdad, con esto se favorecen más los defensores del statu quo que quienes promovían una cirugía de fondo. Para comenzar, se mantiene la garantía de compra de la cosecha, después de que la idea de desmontarla llevó a que más de un dirigente se rasgara las vestiduras. Adicionalmente, continúa la labor de los comités de cafeteros y, en general, de la institucionalidad que para unos es sinónimo de ineficiencias y para otros de estabilidad.

Por otra parte, llegó a barajarse la posibilidad de que el Ministro de Hacienda dejara de pertenecer al Comité de Cafeteros, en lo que podría ser el primer paso para romper el vínculo que existe entre el Gobierno de turno y la actividad. No obstante, a la hora de una definición se optó por no avanzar en esa dirección, algo que habría sido difícil de explicar, sobre todo en aquellas instancias en donde la cercanía con el poder es vista como algo natural.

Lo anterior no quiere decir que el contrato sea exactamente igual al anterior. Para comenzar, hay un ajuste a la realidad actual que incluye la eliminación de menciones a pactos de cuotas o retenciones, que no tienen lugar en el día de hoy. Adicionalmente, se adaptan disposiciones a la expedición de leyes recientes, mientras que se introducen principios de buen gobierno que son la norma en las organizaciones modernas.

Al respecto, no faltará quien diga que las cosas seguirán iguales. Eso es parcialmente cierto, con la excepción de que a finales del año pasado la Federación autorizó la exportación de todo tipo de café, con lo cual en la práctica terminó el monopolio ejercido de manera directa o indirecta sobre la calidad del grano que el país le vende al resto del mundo.

Aun así, se impuso el pragmatismo consistente en no abrir frentes de batalla innecesarios, especialmente cuando la calma parece haber retornado a las huestes cafeteras. Desde el punto de vista de la gobernabilidad interna, las ‘dignidades’ que en el 2013 inspiraron un paro que se sintió en buena parte del territorio nacional, colocaron a algunas de sus fichas en el Comité Nacional, en donde los debates se llevan ahora en relativa armonía.

"En contra de lo que propuso la Misión de Estudios que entregó su informe el año pasado, el Ejecutivo optó por el statu quo"

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No menos importante es que las cosas van bien para los cultivadores. De un lado, la cosecha de este año superaría los 14,5 millones de sacos, el doble que en el 2012. Del otro, las cotizaciones internacionales han subido y el precio interno también, hasta 829.000 pesos por carga.

La combinación de cantidad y valor al alza llevará a que medio millón de familias que derivan su principal sustento de la actividad recibirán una suma sin precedentes que superaría con holgura los 6,2 billones de pesos del 2015. Quizás por ello el ambiente para hacer borrón y cuenta nueva era poco, con lo cual la alianza que viene desde 1927 perdurará, por lo menos, por otra década más. Lo anterior no debe llevar a olvidar la tarea de subir productividad y bajar costos. En eso lo dicho hace un año por la Misión sigue teniendo plena vigencia.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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