Ricardo Ávila
Editorial

Ojo con ciertos remedios

La sanción de la Procuraduría al Supersalud por el caso de Medimás es popular, pero puede acabar complicando las cosas todavía más.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
octubre 22 de 2017
2017-10-22 06:28 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

A la luz de los comentarios emanados de las redes sociales, bien podría afirmarse que son pocas las decisiones recientes de la Procuraduría General de la República que hayan generado tantos aplausos como la de suspender por tres meses al Superintendente de Salud. La determinación, anunciada el jueves, tiene como motivo las quejas en torno al servicio prestado por la EPS Medimás, que comenzó labores el primero de agosto.

Como se recordará, la entidad en cuestión se hizo cargo de las operaciones de Cafesalud, después de ofrecer cerca de 1,5 billones de pesos a finales de mayo. Tras varios tropiezos que llegaron a entorpecer el traspaso, recibió cerca de cinco millones de usuarios con la promesa de que la atención mejoraría de manera inmediata.

La realidad acabó siendo otra. A los pocos días, las quejas de la ciudadanía se habían multiplicado por motivos que iban desde la asignación de citas hasta la entrega de medicamentos. No faltaron incluso los que llegaron a afirmar que el remedio había sido peor que la enfermedad.

Quizás por ese motivo, la ofensiva del ente de control no se hizo esperar. A comienzos de septiembre, el procurador Fernando Carrillo pidió en público la intervención de Medimás. La supuesta falta de acción del Ejecutivo llevó al castigo de la semana pasada, mientras la presión sigue. El viernes, la Superintendencia expidió una resolución que puso a la EPS bajo vigilancia especial, lo cual sube la presión sobre la gerencia.

Todo lo anterior suena muy bien y da la impresión de que los organismos estatales actúan de manera diligente a la hora de defender al ciudadano. El problema es que el apretón no necesariamente asegura la recuperación del enfermo y, en cambio, lo puede poner en estado de coma. Ello explica la reacción del Ministro de Salud y de Acemi, el gremio del sector, en el sentido de que lo realizado no allana el camino para que las cosas funcionen bien, sino que lo complica.

El punto central es que poner en duda la viabilidad del nuevo operador le cierra, en la práctica, una serie de puertas. Para comenzar, la posibilidad de vincular un socio extranjero que parecía dispuesto a adquirir un porcentaje minoritario e inyectar capital, quedó descartada. Aparte de lo anterior, el acceso a los créditos bancarios es inexistente, mientras que los hospitales que no habían firmado convenios los aplazaron indefinidamente.

La razón no es otra que la falta de confianza en la capacidad de Medimás de salir adelante, sobre todo con la espada de Damocles de una intervención pendiendo sobre su cabeza. Ante la mayor percepción de riesgo, la zozobra está de vuelta, a menos de tres meses de que se tratara de hacer borrón y cuenta nueva.

Irónicamente, ciertos indicadores sugieren que la situación estaba mejorando antes del batazo de la semana pasada. Desde el punto de vista de la atención, se duplicaron los canales para generar citas, mientras que ahora hay cinco proveedores de medicamentos, cuando inicialmente existía uno.

Falta todavía un largo camino por recorrer, pero un reporte de la propia Superintendencia identificó progresos en formalización de la contratación con la red hospitalaria, al igual que en rapidez para atender las quejas del público. En cuanto a las tutelas, que son una constante, se resolvieron casi dos terceras partes de las miles heredadas de Cafesalud y más de la mitad de las de esta etapa.

En conclusión, la EPS necesita aire para poder respirar. Apretar en exceso las clavijas amenaza con descarrilar un ensayo que apenas arranca, aparte del peligro de que otra vez el Estado se vea obligado a manejar una empresa compleja, sin tener el conocimiento para hacer las cosas bien.

Por eso hay que actuar con cautela. Una cosa es tener la rienda corta y otra poner contra la pared, y de manera temprana, a una compañía que, para bien de todos, necesita salir adelante.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado