Ricardo Ávila
Editorial

El arranque de la temporada

Ahora sí empezó de manera oficial la carrera con miras a las elecciones que definirán quién será congresista en el 2018.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
marzo 12 de 2017
2017-03-12 03:07 p.m.
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Cuando el sábado pasado venció el plazo para que los funcionarios que quieran aspirar al Congreso renunciaran, comenzó oficialmente la temporada electoral que tendrá su desenlace el próximo año. Más de un integrante del Ejecutivo decidió desvincularse con la clara intención de lanzar su sombrero al ruedo, así se encuentre lejano todavía el día de la conformación de listas y la inscripción de candidaturas por parte de las diferentes bancadas en contienda.

La primera cita de los ciudadanos con las urnas será el 11 de marzo del 2018, fecha en la cual quedará integrado el Senado y la Cámara de Representantes. Más allá del enorme desprestigio que tiene hoy en día la profesión de parlamentario, es indudable que no faltarán interesados en acceder a una curul no solo por los privilegios y posibilidades que esta otorga, sino porque está en juego la definición de las mayorías en el Capitolio.

Aunque siempre la lucha es intensa, en la presente oportunidad hay un elemento adicional que polariza a unos y otros: en cumplimiento de los acuerdos de La Habana, los jefes de las Farc tendrán los escaños pactados en Cuba, aparte de lo que pase con las circunscripciones especiales que operarán por primera vez el año que viene. La posibilidad de repeler lo negociado con la guerrilla será una de las banderas que esgrimirán quienes se apartan del proceso de paz.

'La lucha política introduce un elemento adicional de incertidumbre en una economía que anda a ritmo mediocre'

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Como elemento adicional, se encuentran las diversas investigaciones sobre corrupción que minan la confianza del público en las instituciones y que deberían llevar a que los esfuerzos de veeduría de la sociedad civil aumenten, con el fin de que no se repitan los escandalosos episodios de siempre. Es una verdad de a puño que hay campañas cuyo costo se tasa en miles de millones de pesos, pues la circunscripción nacional exige una mayor presencia geográfica para quien aspira a convertirse en Senador de la República.

Por cuenta de esa realidad, los topes que imponen las normas son ignorados mediante todo tipo de esguinces, que incluyen la aparición de uno o varios terceros que recogen cuentas y aspiran a recuperar su ‘inversión’ a través de contratos públicos, ya sea en el ámbito nacional o regional. Otros, con aliados en alcaldías y gobernaciones, nutren sus cofres con fondos del presupuesto, en más de una ocasión acudiendo a esquemas burdos. Debido a ello, los órganos de control y la Fiscalía están llamados a hacerse sentir, con el fin de evitar que los abusos continúen por la espiral de los últimos tiempos.

Mientras surge ese imperativo, el ambiente también empezará a calentarse, con miras a la primera vuelta de los comicios presidenciales en mayo. La salida del cargo del vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien espira a suceder a Juan Manuel Santos dentro de 17 meses, será el evento más destacado de esta semana, pero desde hace días se notan los movimientos y las sorpresas que involucran desde el Polo hasta el Centro Democrático.

El arranque formal de la carrera introduce un elemento adicional de incertidumbre en una economía que anda a ritmo mediocre. No hay duda de que el nivel del debate será muy intenso, sino que más de un precandidato buscará pescar en el río revuelto del descontento. Decir que las cosas están mal es una táctica obvia por parte de quien se cree facultado para arreglarlas, y más en momentos en los cuales el pesimismo alcanza nuevos máximos.

Pedir moderación en los ataques a los rivales y rigor en las afirmaciones que se hagan, probablemente es ilusorio, pero no está de más recordar que independientemente del partido que logre el cupo más grande en el Congreso, o la persona que consiga llegar a la Presidencia, todos vivimos bajo el mismo cielo y en el mismo país. Jugar a la división, el sectarismo y el antagonismo puede ser efectivo a la hora de conseguir votos, pero solo la unidad es la que nos va a ayudar a salir adelante.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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