Ricardo Ávila
editorial

El bien, mirando a quién

Nuevas reglas de juego para crear subsidios es la meta de un proyecto de ley presentado para consideración del Congreso.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
abril 09 de 2017
2017-04-09 06:52 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Eso de regalar plata a través de subsidios es una costumbre que forma parte de la realidad colombiana. En tal sentido, hay que destacar un proyecto de ley que hace tránsito en el Congreso y busca ponerle cierto orden al tema.

No obstante, es importante no caer en una confusión que ha estado inmersa en la discusión reciente, pues más de uno cree que si se cortan de tajo las subvenciones actuales se resolvería el problema fiscal. Según el inventario del gobierno, el gasto por este concepto asciende a 72 billones de pesos anuales, que equivalen al 9 por ciento del PIB. Eso suena enorme, pero en esa cifra están incluidos 40 billones para la educación pública y la salud de los colombianos.

Si bien debe revisarse la eficiencia en la asignación y ejecución del presupuesto orientado a estos sectores, el problema no parece estar centrado en su tamaño, de acuerdo con comparaciones internacionales. En cambio, con el gasto en subsidios para pensiones, que asciende a 18 billones, y ese sí está pésimamente distribuido, no hay mucho que hacer en el corto plazo. Seguirá siendo inflexible, grande y regresivo durante años hasta cuando llegue una reforma que es inaplazable.

Quedan, entonces, unos 12 billones en auxilios a servicios públicos, pobreza, vivienda y primera infancia. Los técnicos dicen que algunos están muy mal focalizados, como los de las tarifas, y otros mejor distribuidos, como Familias en Acción.

La iniciativa propone que la creación de nuevas subvenciones, siga reglas y cumpla requerimientos. Así, se debe justificar su efectividad para alcanzar el objetivo perseguido y su efecto en la distribución del ingreso. Además, debe ser transparente el impacto fiscal y la fuente de financiación. El concepto favorable del Conpes y el Confis sería un requisito indispensable para que cualquier propuesta salga adelante. Otro elemento es que los aportes no solo se determinarán por el estrato, mientras que la información se almacenará en un sistema de consulta pública para que los vivos no se aprovechen.

Lo que impulsa la iniciativa del Ejecutivo es la poca transparencia actual. El problema surge de la forma desordenada y, en muchos casos, de la ausencia de criterios de eficiencia y equidad.

Por eso, establecer un método para crear subsidios es fundamental. Hacerlos transparentes resulta útil para identificar, por ejemplo, si uno nuevo estaría beneficiando a personas que ya reciben ayudas, o si está bien dirigido hacia aquellos que se quiere favorecer. También, si hay otras acciones que pueden resolver de manera más eficiente y efectiva el mismo problema. En ese sentido, es justificable y bienvenido el proyecto.

No obstante, hay temas operativos que vale la pena tener en cuenta. En más de una ocasión, los aportes estatales están escondidos y no son explícitos. Además, hay zonas grises como, cuando con el propósito de generar empleo, se establece la posibilidad de que un subsidio se pueda trasladar a un empleador sin hacer el análisis de pros y contras.

Es de esperar que si tiene lugar un buen debate parlamentario, la propuesta salga enriquecida. Contar con un buen marco es clave, pues la manera de redistribuir el ingreso y hacer más equitativa la sociedad colombiana es a través de subsidios que funcionen, tal como sucede usualmente en naciones más desarrolladas.

Falta, de otro lado, meterle mano a la arquitectura de subvenciones existente, algo que requiere no solo capacidad técnica sino manejo político. Este propósito implicaría un esfuerzo monumental que abarcaría probablemente cambios en la distribución de los recursos contenidos en el Sistema General de Participaciones (SGP) que financian la educación y la salud. Además, hay que sacar adelante una reforma pensional, y mejorar el proceso presupuestal y de ejecución de los recursos públicos. En conclusión, es importante hacer el bien, pero, sin duda, mirando a quién.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado