Ricardo Ávila
Editorial

El derecho a competir

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
junio 22 de 2016
2016-06-22 09:11 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Durante los últimos años, el país ha venido aceptando la idea de modernizar instituciones y políticas, con el fin de llegar a ser uno de ingreso medio-alto. Lo dicho por el Gobierno lo confirma.

El fin del conflicto –cada vez más cercano– tiene el propósito de que Colombia disponga de condiciones de seguridad, justicia y presencia del Estado adecuadas para ser una nación moderna. En paralelo, se ha trabajado en el proceso de acceso a la Ocde, revisando estrategias para adoptar las mejores prácticas que siguen economías avanzadas.

No obstante, en algunos frentes, nos falta mucho terreno. Una muestra concreta es la discusión en la que se ha visto encerrado el Gobierno Nacional con el paro camionero, en el que se corre el peligro de dar marcha atrás.

"Solucionar el problema del transporte de carga requiere de una agenda integral de responsabilidades tanto públicas como privadas".

COMPARTIR EN TWITTER


El transporte de carga es uno de los sectores que más retos le ha implicado a la competitividad. El problema lleva varias décadas y se agudizó en 1997 con un movimiento que debió enfrentar Ernesto Samper. En ese entonces, la respuesta afectó negativamente a las empresas al establecer una tabla de fletes que fijó un precio mínimo de pago por tonelada, de acuerdo con la distancia recorrida. Resultado de esto, el país tiene uno de los costos de transporte más altos de América.

En el 2011, el Gobierno dio un paso en la dirección correcta al desmontar la tabla de fletes e iniciar un esquema de libertad vigilada, en el cual los costos de transporte eran pactados libremente, bajo el monitoreo del Ministerio de Transporte. Sin embargo, entre el 2013 y el 2015, en medio de grandes presiones, el Gobierno expidió una serie de reglamentaciones ambiguas que abrieron otra vez la puerta a que no se puedan fijar precios por debajo de unos costos eficientes, calculados por la entidad.

Hoy, casi 20 años después del pecado original, el país está en riesgo de regresar a una regulación del transporte similar a la que se pactó en 1997. Las conversaciones actuales incluyen –además de mejorar las condiciones de los conductores y los pequeños transportadores– retomar el control y supervisión de los fletes para poner nuevamente un piso.

Esto sería un retroceso frente a las condiciones básicas de las economías modernas: el derecho a competir. Al establecer una tabla de fletes, se cortan, de entrada, los incentivos de las empresas de transporte para mejorar su eficiencia, al tener una rentabilidad garantizada sin importar la calidad de su servicio. Además, supone que el Gobierno puede saber el precio justo a pagar por el transporte, lo cual es, a todas luces, incorrecto.

"Si el Gobierno quiere avanzar hacia una Colombia moderna, no debe permitir que el país dé un retroceso de 20 años".

COMPARTIR EN TWITTER


Esta falta de competencia en un mercado tan fundamental como el transporte, va directamente en contra de la Constitución, que define la competencia económica como un derecho de todos. En esa dirección, la Superintendencia de Industria y Comercio se pronunció en el 2013, diciendo que las tarifas mínimas de carga constituyen una práctica anticompetitiva y contraria a las normas de libre competencia. Si el Gobierno quiere avanzar hacia una Colombia moderna, no debe permitir que el país dé un retroceso de 20 años.

El problema del transporte de carga no se soluciona eliminando la competencia, sino centrándose en una agenda integral de responsabilidades públicas y privadas. Hay que avanzar hacia un esquema en el que se pacten libremente los fletes y se puedan introducir nuevos camiones que modernicen el parque automotor. A la vez, se debe implementar un programa de apoyo social y formalización para los conductores y transportadores pequeños. Igualmente, la industria y los puertos deben invertir en eficiencia, tecnología e infraestructura de cargue para mejorar su interacción con los transportadores.

Avanzando y no retrocediendo, se podrá decir que Colombia está seriamente comprometida con la transición hacia un país moderno, en el que el derecho a competir se protege como un pilar fundamental para mejorar la competitividad.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado