Ricardo Ávila
Editorial

El efecto Trump

La inquietud ante la posibilidad de que el candidato de los republicanos llegue a la Casa Blanca va en alza, y México lo siente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 20 de 2016
2016-09-19 07:47 p.m.
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Si alguien hubiera pronosticado, hace pocos meses, que el peso mexicano sería la moneda más devaluada del mundo en lo corrido del 2016, nadie le habría prestado atención. A fin de cuentas, detrás se encuentra la segunda economía más grande de América Latina, cuya tasa de crecimiento, sin ser espectacular, es positiva. Indicadores como la inflación, o las exportaciones de bienes con valor agregado, dan un parte de tranquilidad sobre la solidez de la nación azteca. 

No obstante, este lunes el titular de apertura en los portales de los principales diarios del país de los aztecas contaba cómo, por primera vez en la historia, el dólar había franqueado la barrera de los 20 pesos por dólar. Dicha cotización es 14,3 por ciento más alta que la del pasado primero de enero, pero buena parte de la pérdida de terreno frente al billete verde sucedió en las últimas semanas.

Los factores son múltiples, aunque los analistas se concentran en uno: la posibilidad de que Donald Trump llegue a la Casa Blanca. Esa probabilidad subió de forma notoria en los días pasados por cuenta de los problemas de salud de Hillary Clinton y su falta de claridad a la hora de comunicarse con la opinión pública. Más de una encuesta muestra que existe aquello que se conoce como un empate técnico entre el aspirante republicano y la candidata demócrata, así esta última encabece los sondeos.

La inquietud ante la posibilidad de que el candidato de los republicanos llegue a la Casa Blanca va en alza, y México lo siente.

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El punto central es que el magnate neoyorquino sigue sólido entre los votantes de raza blanca, cuya participación electoral es la más elevada. Sobre el papel, las cosas pueden cambiar si afroamericanos e hispanos se inclinan en favor de la exsecretaria de Estado, pero su escaso carisma le ha impedido despertar entusiasmo en ambas comunidades.

Aunque un triunfo de Trump es inconcebible para muchos, hay inversionistas que piensan otra cosa. Cualquiera que tenga idea de los vínculos que se han desarrollado alrededor del río Grande sabe que una política de revisar tratados comerciales y construir un muro fronterizo impactaría a México, cuyo principal socio es Estados Unidos.

Todo, claro está, es mera especulación, pues una cosa son las promesas de campaña y otra las acciones de gobierno. Sin embargo, la inquietud se encuentra a la orden del día, con lo cual hay personas dedicadas a apostar en contra del peso mexicano, que es la octava moneda más transada del planeta.

Como si lo anterior fuera poco, el comportamiento del precio del petróleo –otra vez cercano a los 45 dólares por barril– no ayuda a la tranquilidad. La percepción de que el exceso de oferta va a mantenerse durante un largo tiempo, golpea la estabilidad fiscal de la administración de Enrique Peña Nieto. Además, hay quienes creen que el Banco de la Reserva Federal subirá su tasa de interés esta semana, lo cual, también atenta con las economías emergentes.

Por primera vez en la historia, el dólar superó el nivel simbólico de los 20 pesos mexicanos en los mercados cambiarios.

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No obstante, esa reacción sería menos notoria si Donald Trump se viera como un seguro perdedor en los comicios del próximo noviembre. Como ese no es el caso, el mapa de riesgos brilla con enorme intensidad al sur de la línea limítrofe.

Por contradictorio que parezca, los efectos de corto plazo no son malos para México.
Un peso devaluado mejora la competitividad de las exportaciones, al tiempo que cientos de miles de hogares se ven beneficiados al cambiar las remesas que les envían sus familiares que viven en el vecino del norte y cuyo monto supera los 25.000 millones de dólares anuales.

El problema puede venir después, en caso de que Trump se imponga en la carrera por la presidencia de su país. Si ello ocurre, el principal desafío sería mantener la confianza global ante la oleada de proteccionismo que podría llegar. Y en ese caso, los ceños fruncidos no solo serán los de los mexicanos, pues el coletazo que dejaría un cambio extremo de rumbo en Washington afectaría a todos los habitantes del planeta.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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