Ricardo Ávila
Editorial

El optimismo por el suelo

Que 73 por ciento de los colombianos opine que las cosas en el país están empeorando, según el Gallup Poll, es malo para la economía.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
marzo 01 de 2017
2017-03-01 10:28 p.m.
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Que el pesimismo en Colombia viene al alza, es algo que se intuía desde comienzos del año. La entrada en vigor de la reforma tributaria y las revelaciones de los sobornos pagados por Odebrecht fueron identificados como factores que, entre otros, golpearían el ánimo de los colombianos. De hecho, los sondeos mostraron en enero bajones significativos que se expresaron en el desplome del Índice de Confianza del Consumidor.
Sin embargo, había la esperanza de que en febrero las cosas se comportaran mejor.

Tales anhelos resultaron infundados, según la reciente edición del Gallup Poll, que desde hace más de dos décadas mide el clima de opinión en las ciudades más grandes del país.
Las cifras hablan por sí solas. El 73 por ciento de los encuestados considera que las cosas están empeorando, un deterioro de 15 puntos con respecto a diciembre. Por primera vez, la corrupción pasó a ser el principal problema nacional, superando por un buen margen al orden público y a los asuntos relacionados con el bolsillo.

La impresión ampliamente negativa no está atada solamente a la venalidad, que para el 85 por ciento de las personas consultadas viene al alza. Aunque, en general, diversos temas se ven con un lente más oscuro, es evidente que los problemas se concentran en unos cuantos capítulos adicionales.

'Un clima pesimista tan acentuado como el actual puede influir sobre el comportamiento del consumo interno'

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Ese es el caso de la economía, la cual va por mal camino para el 82 por ciento de los interrogados por Gallup. Tanto la calificación sobre el desempleo como respecto al costo de vida, empeora de manera significativa, así los números oficiales muestren que los índices de desocupación bajaron, en comparación con el arranque del 2016, o el Índice de Precios al Consumidor haya moderado su ritmo de aumento.

Un factor adicional es la inseguridad urbana, que, para el 85 por ciento de la gente, está disparada. Ayer, el Ministerio de Defensa señaló que los asesinatos aceleraron su tendencia descendente en el primer bimestre, pero la opinión considera que modalidades como el atraco callejero, el hurto o la extorsión son más notorias ahora que antes.
En la lista también está la calidad y el cubrimiento de la salud. Las quejas en torno al servicio de algunas EPS, sumadas a las denuncias periodísticas con respecto al llamado ‘paseo de la muerte’, tiene convencido al 82 por ciento de los que participaron en el sondeo, que la situación en este terreno es poco menos que desesperada.
Mención aparte merece Bogotá, que se confirma como el epicentro del pesimismo en Colombia. Tres de cada cuatro habitantes del Distrito cree que la realidad de la ciudad está empeorando. Aunque en menor proporción, la visión sobre su respectivo entorno es igualmente criticada de forma mayoritaria por quienes viven en Cali y, sorprendentemente, Barranquilla, cuyos indicadores son buenos.

Como es de suponer, el deterioro en el clima de opinión golpea la imagen de gobernantes y líderes políticos. La peor cifra es la del alcalde Enrique Peñalosa, con 75 por ciento de desaprobación entre los bogotanos. No mucho más atrás se encuentra Juan Manuel Santos, con 71 por ciento, y tan solo 24 por ciento de respaldo.

Los números mencionados podrían considerarse como anecdóticos, de no ser por algo que preocupa a los analistas: el vigor de la demanda interna. De acuerdo con el Dane, el consumo de los hogares en el 2016 resultó ser fundamental para que la economía creciera 2 por ciento en el año.

Y para que la evolución de ese agregado sea más favorable, es indispensable que las familias vean positivamente su realidad y tengan buenas expectativas. Ese no parece ser el caso, pues por primera vez desde el tercer trimestre del 2013, son mayoría los que no están satisfechos con su estándar de vida. Aquí hay un campanazo de alerta que puede descarrilar las proyecciones, pues si el optimismo no se recupera, será difícil que Colombia repunte.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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