Ricardo Ávila
Editorial

El pesimismo no cede

A pesar de que la posibilidad de tener un país en paz toma cuerpo, los sondeos muestran que el negativismo sigue a la orden del día.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 01 de 2016
2016-09-01 08:49 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Cuando hace una semana larga se supo la noticia con respecto al acuerdo final conseguido entre los negociadores del Gobierno y las Farc en La Habana, no faltaron los visitantes extranjeros que recibieron con extrañeza la frialdad con la cual la gente en la calle reaccionó al anuncio, aparte de unas pocas expresiones de júbilo. Esa falta de entusiasmo, en relación con la terminación de un conflicto de más de medio siglo de duración, volvió a quedar en evidencia tras la publicación del Gallup Poll que se conoció este jueves.

Y es que, de acuerdo con el sondeo, los colombianos en las cinco ciudades más grandes del país mantienen un talante mayoritariamente pesimista, pues 59 por ciento considera que las cosas van por mal camino. Dicha proporción es similar a la registrada en junio pasado, lo cual muestra que la valoración negativa de la realidad no cambia, más allá de que en ciertos terrenos específicos se observen progresos y en otros no.

"A pesar de que la posibilidad de tener un país en paz toma cuerpo, los sondeos muestran que el negativismo sigue
a la orden del día".

COMPARTIR EN TWITTER


El avance más obvio es el relacionado con la guerrilla, que es un problema que el 43 por ciento considera que está empeorando, 34 puntos porcentuales menos que en junio del 2015. No obstante, es curioso que una proporción menor –36 por ciento– estima que el asunto mejora, y que el número está un punto por debajo que el de dos meses atrás cuando los diálogos no se habían terminado.

También hay notas más altas en lo que atañe a calidad y cubrimiento de la educación, construcción de vivienda popular o apoyo al campo y al agro. En cuanto a la economía, la impresión es que sus condiciones están menos mal que en febrero, aunque todavía el 72 por ciento dice que no anda bien.

Esa instantánea sugiere que el negativismo que prevalece desde hace varios años en las capitales más grandes es relativamente indiferente a lo conseguido en Cuba. Bajo esa línea de pensamiento, las urgencias son otras mucho más cercanas.

Los puntos de peor desempeño son tres. En primer lugar, se encuentra la corrupción, mal calificada por el 85 por ciento de las respuestas. Con el mismo dato está la salud, mientras que la inseguridad obtiene el 81 por ciento. Más inquietante todavía es que esas tres áreas mostraron un deterioro importante en relación con la medición previa.
De manera complementaria hay que subrayar que en todas las ciudades en las cuales se aplicó el cuestionario, la evaluación sobre la realidad empeoró. El caso más crítico es el de Bogotá, en donde dos de cada tres personas consideran que las cosas empeoran.
Quizás el único consuelo es que en la época final de la administración de Gustavo Petro se llegó a un máximo de 76 por ciento, pero indudablemente el Distrito no pierde su lugar como epicentro del pesimismo nacional.

"La inseguridad, la corrupción y el estado de la salud son los mayores responsables de la mala calificación de la realidad".

COMPARTIR EN TWITTER


Todo lo anterior lleva a concluir que las preocupaciones de la ciudadanía en las áreas urbanas dependen de temas múltiples que exigen la atención de las autoridades locales y nacionales. Sin desconocer la trascendencia que significa la construcción de una paz estable y duradera, la población demanda que sus urgencias no se vean relegadas a un segundo plano.

Ese mensaje debería ser escuchado por la administración Santos, cuya prioridad inmediata es conseguir el respaldo mayoritario al ‘sí’ en el plebiscito del 2 de octubre. Las licencias solicitadas por colaboradores cercanos al mandatario, al igual que la concentración del discurso presidencial en torno al tópico de la paz, les dan elementos a quienes sostienen que todo lo demás importa poco.

Tal opinión es injusta, pero exige respuestas puntuales. En algunos casos, se requerirán acciones coordinadas con los alcaldes, y en otros es indispensable una mayor efectividad de la Fiscalía o de los entes de control. La cita con las urnas, que tiene lugar en un mes, es histórica, pero el día a día requiere atención, si de lo que se trata es de que la gente crea que vamos por el camino correcto.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado