Ricardo Ávila
Editorial

El puesto que corresponde

Las cifras recientes del FMI confirman que el tamaño de la economía colombiana no es el que llegamos a tener en mente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 06 de 2016
2016-10-06 09:06 p.m.
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Hubo una época no muy lejana en la que creímos ser la tercera economía más grande de América Latina. Si esa impresión tuvo fundamento, definitivamente pertenece al pasado, como lo vienen de demostrar las estadísticas que actualizó el Fondo Monetario Internacional en la presente semana, y que ponen los puntos sobre las íes en lo que tiene que ver con el tamaño de las 189 economías del planeta a las cuales el organismo les sigue la pista.

La clasificación que realiza la entidad multilateral se hace de dos maneras: una es en dólares corrientes, que sale de mirar el Producto Interno Bruto de un país determinado en su propia moneda y ajustar la cifra con la tasa de cambio vigente de la divisa estadounidense; la otra forma es la paridad de poder adquisitivo, que elimina el efecto de devaluaciones y revaluaciones, para hacer las cuentas con base en la capacidad de compra respectiva.

Las cifras recientes del FMI confirman que el tamaño de la economía colombiana no es el que llegamos a tener en mente.

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Es notoria la diferencia entre una y otra foto. Por cuenta de la depreciación del peso, el PIB colombiano pasó de 378.544 millones de dólares corrientes en el 2014 a 292.091 millones el año pasado. Con base en las proyecciones de los últimos días, ese valor ascendería a 274.135 millones en el 2016.

Lo anterior quiere decir que nuestro ingreso por habitante se ha descolgado. Hace un par de años, este llegó a 7.942 dólares por persona, pero en el 2015 descendió a 6.059 dólares, y al finalizar este periodo quedaría en 5.623 dólares.

Así las cosas, nos encontramos a una gran distancia de Brasil, cuyo Producto Interno quedaría en cerca de 1,8 billones de dólares en el presente ejercicio. A renglón seguido estaría México, con algo menos de 1,1 billones, mientras que la tercera posición sería la de Argentina, con 541.748 millones de dólares. No obstante, lo que puede sonar más sorprendente es que Venezuela nos superaría, al llegar a 333.715 millones de dólares, por lo cual Colombia bajaría al quinto lugar en la región, por encima de Chile y Perú.

Ocupamos el cuarto lugar en la región, después de Brasil, México y Argentina. Incluso en una medición Venezuela está arriba. 

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Las cosas mejoran cuando se utiliza el criterio de la paridad del poder adquisitivo. El ajuste elevaría el PIB del país a 690.387 millones de dólares y el ingreso per cápita a 14.161 dólares en el 2016. Aquí sí llegaríamos al cuarto puesto en Latinoamérica, aunque a una considerable distancia de Argentina, con 879.447 millones de dólares y 20.170 dólares, respectivamente.

Nuestras posibilidades de superar a la nación austral han disminuido sensiblemente. En el ejercicio de hace un par de años, el FMI aseguraba que para finales de la década la economía colombiana tendría un tamaño más grande que la argentina. Ahora esa brecha se ve casi imposible de cerrar en dicho lapso, pues incluso la diferencia en favor de esta última sería de 12 por ciento en el 2021.

Las cifras mencionadas muestran que aún nos falta un largo camino por recorrer para estar en el podio regional. Mucho mayor deberá ser el esfuerzo en términos de renta por habitante, pues aquí estamos más atrás, incluso sin contemplar a algunas islas del Caribe inglés en donde ese indicador es uno de los más elevados del hemisferio.

Y en el contexto mundial, el rezago es todavía mayor. Para citar un caso, son conocidas las dificultades experimentadas por España desde hace tiempo, pero el PIB ibérico asciende a casi 1,7 billones de dólares, medido por paridad de compra, con una población ligeramente inferior a la nuestra.

En conclusión, el mensaje es que hay que recuperar el ritmo de crecimiento perdido si aspiramos a subir en las clasificaciones globales. La apreciación del peso en tiempos de la bonanza petrolera nos dio una falsa sensación de riqueza que acabó siendo efímera, como sucede con las loterías. Ahora que verdaderamente estamos en nuestra plata, es obligatorio mirar los datos con humildad, y, sin desconocer lo que hemos logrado, también hay que ser realistas sobre lo que nos falta para subir de categoría.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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