Ricardo Ávila
Editorial

En busca de aire

Las condiciones para la elaboración de confecciones, textiles y calzado han mejorado, pero la actividad aun no está al otro lado.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
julio 27 de 2016
2016-07-27 08:49 p.m.
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En medio del clima de desaceleración económica que ha llevado a diferentes analistas a reducir su pronóstico sobre el crecimiento del país en el 2016, hay sectores que deberían sacar la cara. Ese es el caso de las confecciones cuyo ánimo viene al alza, tal como quedó claro en Medellín con ocasión de la feria Colombiamoda. El empuje de los diseñadores nacionales fue más notorio en esta oportunidad, quizás porque existe conciencia de que hay más mercados para sus creaciones.

El giro favorable tiene una explicación principal: la devaluación del peso frente al dólar le ha devuelto parte de la competitividad perdida a las manufacturas locales. De tal manera, la ropa hecha localmente no solo se enfrenta en mejores condiciones a la elaborada afuera, sino que otra vez suben las posibilidades de abastecer a países que antes nos hacían pedidos.

Las cifras son elocuentes. Entre enero y mayo del 2016 las importaciones de las tres principales categorías de confecciones cayeron 27 por ciento, al pasar de cerca de 300 a 219 millones de dólares, de acuerdo con el Dane. En los últimos 12 meses, el ramo muestra un incremento del 5,5 por ciento en su producción, que lo pone en cuarto lugar entre los renglones fabriles de mejor desempeño.

"Las condiciones para la elaboración de confecciones, textiles y calzado han mejorado, pero la actividad aun no está al otro lado".

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Sin embargo, de un tiempo para acá el impulso es menor. Después de un buen arranque del año, es notorio el frenazo, hasta el punto de que podría hablarse de un estancamiento. Esa no es una buena noticia cuando se tiene en cuenta el empleo generado por la elaboración de prendas de vestir.

Las causas son varias. Una de las más notorias es la relativa debilidad de la demanda, que se ha resentido, pues los hogares deben dedicar ahora una mayor parte de su ingreso a la adquisición de alimentos, cuyo encarecimiento supera de lejos a los demás grupos de la canasta familiar. Por ejemplo, en mayo, el segmento de textiles y confecciones no tuvo aumento alguno en sus ventas, según el reporte del comercio, hecho también por el Dane.

De otro lado, está el factor de la ilegalidad. El contrabando está presente todavía, tal como lo señalan las encuestas de la Andi.

Y no es que el Gobierno se haya quedado cruzado de brazos. Como es conocido, Colombia adoptó medidas orientadas a proteger a este sector y al de la fabricación de calzado, que incluyeron la combinación de un arancel específico y otro al valor, destinado a desestimular la llegada de bienes provenientes de Panamá, fabricados en Asia. El istmo demandó el decreto expedido y logró que la Organización Mundial del Comercio le diera la razón, pero Juan Manuel Santos se comprometió con una nueva batería de instrumentos orientada a evitar abusos.

"La lucha contra el contrabando debe ser constante, pues la ilegalidad no cesa en su intento de inundar el mercado local".

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De manera complementaria, la Dian no baja la guardia. Hace poco la entidad encontró que la llegada de zapatos, supuestamente, provenientes de México, se había disparado.

Peor todavía fue constatar que los registros eran 10 veces superiores a los que mostraban las estadísticas aztecas, con lo cual se pudo identificar un esquema mediante el cual se falsificaban los certificados de origen para evitar las restricciones y lograr nacionalizar la mercancía con cero arancel.

Las pesquisas determinaron que el tenebroso Cartel de Sinaloa estaba detrás de la jugada, y que aparte del esguince a las normas, había una operación de lavado en marcha. La cooperación con autoridades mexicanas y estadounidenses fue esencial para desmontar el tinglado.

Más allá de lo conseguido, el mensaje de fondo es que los peligros acechan y sus caras son múltiples. Ante esa certeza, no queda más remedio que aplicar la presión, tanto desde el punto de vista policivo como de estrategias en materia comercial, orientadas a poner en cintura la competencia desleal, con el propósito de que los productores colombianos de textiles, confecciones y calzado tengan oportunidad de tomar aire, después de haber estado sumergidos durante mucho tiempo.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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