Ricardo Ávila

Engranajes que encajan

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 13 de 2013
2013-09-13 04:26 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Son elevadas las expectativas que han surgido en torno al ‘pacto nacional por el agro y el desarrollo rural’ que ayer comenzó sus deliberaciones en Bogotá. Para sus promotores, el esfuerzo debería servir para trazar una hoja de ruta de largo plazo, orientada a que el campo deje de ser aquel lugar en el que, ante todo, abundan la pobreza y la falta de oportunidades.

Las posibilidades de que así sea están ahí. No solo el país cuenta con vastas extensiones de tierra en los más variados pisos térmicos, sino que tiene una de las mayores riquezas hídricas del mundo. Como si eso fuera poco, el crecimiento de la población mundial -que debería llegar a los 9.000 millones de personas a mediados del presente siglo- sumado al aumento en el ingreso global, han hecho que la FAO proyecte que la demanda de alimentos crecerá en cerca de un 80 por ciento para el 2050. Ambas condiciones implican que habrá un consumo suficiente, en caso de que la oferta de productos agropecuarios colombianos suba.

Pero el reto consiste en despejar la maraña de factores que, a lo largo de la historia, han condenado a las zonas rurales al atraso. Dentro de estos se pueden mencionar la violencia, la mala distribución de la tierra, el atraso tecnológico, la falta de financiamiento, y la pobre infraestructura de riego y transporte, entre muchos otros.

Y aunque es de esperar que los puntos mencionados y algunos más se discutan en las mesas de trabajo temáticas que deberán presentar sus resultados en un futuro cercano, vale la pena tener en cuenta que hay procesos en marcha que pueden calificarse de trascendentales. Uno de ellos es la ley de desarrollo rural, que no ha podido ser presentada al Congreso por cuenta de que no ha terminado la etapa de consulta previa, aunque su texto está escrito y sujeto todavía a comentarios.

Pero, quizás más llamativo es haber conocido lo que se negoció con las Farc en Cuba, con respecto al acápite del campo que encabezaba el orden de las conversaciones. Aunque es sabido que en las charlas de paz se sigue el principio de que “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, es posible pensar que aún si los diálogos no llegaran a feliz término, el Ejecutivo podría implementar lo discutido.

En tal sentido, hay que destacar un programa que -según lo dicho textualmente por Juan Manuel Santos- comprende la distribución gratuita de tierras y el acceso integral a ellas; la formalización masiva de la propiedad rural; la formación y actualización del catastro rural y ajustes al impuesto predial; la definición de lineamientos sobre el uso de la tierra, que implica definir cómo hacer compatibles la minería, la agricultura y la protección del medio ambiente; la delimitación de la frontera agrícola; estrategias de desarrollo con enfoque territorial, que partan de las necesidades y los intereses de cada vereda y cada municipio; metas en materia de reducción de la pobreza extrema y la pobreza rural, con programas nacionales sectoriales en vivienda, y saneamiento básico, salud, educación, vías terciarias y riego, y un sistema nacional de seguridad alimentaria.

Es verdad que un buen número de tales iniciativas se encuentra en discursos y documentos oficiales. Por tal motivo, lo que es destacable es que se trata de ideas lógicas, que convergen con muchas de las que se han presentado en el pasado y no implican un cambio de modelo que aleje al sector privado, o impida que puedan coexistir diferentes sistemas de producción, como sería el caso del minifundio y de la agricultura extensiva.

Así las cosas, la necesidad de que el pacto que empezó a avanzar ayer logre concretarse, es ahora más clara todavía. La razón es que los engranajes que permitirían que por fin el país se concentre en hacer lo que no ha hecho por el campo en toda su historia, empiezan a encajar. Ahora de lo que se trata es de poner voluntad y empeño para que giren en la dirección correcta.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado