Ricardo Ávila

Esperando señales

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 23 de 2014
2014-06-23 09:24 p.m.
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Tras el sorprendente resultado de la economía colombiana en el primer trimestre del 2014 –al cual se le suma la revisión hacia arriba en el cálculo del Producto Interno Bruto del año pasado–, el debate entre los especialistas ha evolucionado a lo que puede pasar en estos meses.

Y es que junto a quienes consideran que la inercia es suficiente para asegurar una tasa de crecimiento cercana al 5 por ciento, no faltan los pesimistas que insisten en que no vale la pena entusiasmarse tanto.

Para los primeros, el viento sopla en la dirección correcta.

La baja en las tasas de desempleo garantiza que el consumo interno siga siendo vigoroso, pues la capacidad adquisitiva de los hogares se mantiene al alza.

Como si eso fuera poco, la inversión pública –que se expresa sobre todo en el área de la infraestructura– debería continuar, especialmente cuando el programa de vías de cuarta generación está a punto de pasar de los anuncios a la realidad, en la medida en que los contratos adjudicados empiecen a ejecutarse.

En resumen, hay un saludable comportamiento de la demanda, algo que debería confirmarse en la presente semana cuando el Dane complemente el reporte que hizo el jueves pasado.

Por su parte, quienes ven el panorama más oscuro insisten en que la buena cifra registrada tuvo como explicación aquello que los especialistas conocen como ‘efecto base’.

Y es que entre enero y marzo del 2013 el aumento en el PIB fue apenas del 2,9 por ciento, por cuenta de que en ese momento diversas actividades mostraron señales de estancamiento. Así mismo, anotan los escépticos, el descenso en la extracción de petróleo visto en abril y mayo, al igual que ciertos indicios recientes de ralentización industrial o de normalización en la cosecha de café, llevan a pensar que el ritmo será mucho más lento.

No obstante, este último bando forma parte de la minoría. Si bien todo indica que el pico de crecimiento ya pasó y que vamos hacia un comportamiento menos dinámico cercano al 5 por ciento anual, las apuestas generales han subido.

De hecho, no deja de ser significativo que al tiempo que las entidades multilaterales recortan sus proyecciones sobre América Latina –por culpa de Brasil, México, Argentina o Venezuela–, Colombia vaya en el sentido contrario. Una vez más, deberíamos superar con creces el promedio regional, algo que nos coloca en un grupo selecto de naciones, junto a casos como el de Perú.

Sin embargo, ese logro no debería ser motivo para desconocer los riesgos que hay en el camino, entre los cuales vale la pena referirse a dos.

Uno consiste en evitar que el plan de carreteras enfrente tropiezos.

Eso, en términos prácticos, quiere decir que hay que asegurarse de que el respaldo financiero para la ejecución de los diferentes proyectos esté garantizado.

No menos importante es cuidar la continuidad institucional, sobre todo ahora que la segunda administración Santos comienza y vuelven a arreciar los rumores con respecto a cambios en el Ministerio de Transporte o la Agencia Nacional de Infraestructura, entidades donde por fin los criterios técnicos se impusieron sobre los políticos.

Otro reto es el de enviar mensajes claros.

En el caso de la reforma tributaria –que todos los expertos independientes ven inevitable–, el Gobierno debería tomar el toro por los cuernos y hacer su propuesta más temprano que tarde.

El silencio, aunque mantiene calmadas las aguas, genera más confusión que claridad. También en este caso, lo indicado es que la Casa de Nariño defina pronto a los integrantes del equipo económico, pues la sensación actual de interinidad no le sirve a nadie.

Así las cosas, el mensaje es que la economía va por buen camino, pero necesita de ciertas señales para que el clima de confianza siga. Aparte de los oficios normales, como cuidar la inflación o evitar que la apreciación del dólar vuelva a ser un dolor de cabeza, el asunto del liderazgo es fundamental si lo que se quiere es que lo que comenzó bien –con un excelente primer trimestre– termine bien.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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