Ricardo Ávila

El espuelazo de Gaviria

Sin duda, la crítica más fuerte fue para las señales equivocadas en materia de salud.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
septiembre 04 de 2011
2011-09-04 03:07 p.m.
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En los casi 13 meses que lleva el Gobierno de Juan Manuel Santos, nadie le había ‘cantado la tabla’ en materia económica a la presente administración como lo hizo la semana pasada el ex presidente César Gaviria en el congreso de Fasecolda, que tuvo lugar en Cartagena.

Aunque diferentes analistas han señalado en el pasado reciente falencias aquí y allá, la verdad es que las voces críticas más sonoras han sido silenciadas por el esquema de la Unidad Nacional que rodea a la Casa de Nariño, y al cual pertenece el 90 por ciento del Congreso.

Esa realidad, que hace muy cómodo el oficio de gobernar, tiene como defecto el surgimiento de cierto unanimismo que es pernicioso. Por tal motivo, es muy útil que alguien se encargue de decirle al Ejecutivo unas cuantas verdades, y más si esa persona pertenece al Partido Liberal y tuvo a su cargo los destinos de Colombia hace un par de décadas. 

Dicho ejercicio fue interesante, pues se enmarcó dentro de las políticas que ha impulsado Santos, las cuales siguen teniendo el respaldo de los colombianos. En otras palabras, lo dicho por Gaviria no busca echar por la borda las iniciativas gubernamentales y proponer un borrón y cuenta nueva.

En cambio, de lo que se trata es de pasarles revista a los planes en marcha, señalando la necesidad de correctivos y ajustes para que operen. De tal manera, el ex mandatario señaló que a pesar del avance en materia legislativa, en términos prácticos la mayoría del trabajo está por hacer, debido a lo cual hay que evitar el peligro de caer en la autocomplacencia.

Reconociendo que la política económica es de buena calidad, como lo prueba el otorgamiento del grado de inversión a la deuda pública, Gaviria insistió en que los observadores se inquietan por lo que puede pasar en el país, en relación con tres temas: pensiones, salud y los asuntos laborales y de empleo.

Antes de entrar en cada uno de ellos, el dirigente les pasó revista a algunas de las locomotoras de la prosperidad democrática, y su diagnóstico no fue bueno. En el caso de la infraestructura, señaló que la participación de la inversión privada es muy baja, como consecuencia de la debilidad institucional del sector y la falta de estructuración de buenos proyectos.

En una frase indicó que “el problema no es de ingeniería, sino de banca de inversión”, y pidió un rol más definido del Ministerio de Hacienda en el asunto. Al mismo tiempo anotó que el impulso de la red férrea debe ser acometido con más ahínco.

Tampoco le fue bien a la agricultura. Al insistir que el crecimiento del ramo es muy pobre, dijo que la actual administración está perpetuando las mismas políticas que han fracasado en el pasado, ante lo cual se deberían mirar los esquemas de protección existentes.

En lo que hace a la expansión de la frontera, Gaviria sostuvo que hay que tener una estrategia de desarrollo específica para la Orinoquia, pues sólo así se podría duplicar el área cultivada, aprendiendo del Brasil.

Pero sin duda, la crítica más fuerte fue para las señales equivocadas en materia de salud, ya que las decisiones tomadas y los anuncios a destiempo pueden conducir a que sea el Estado el único proveedor del servicio, lo cual abre inmensos interrogantes sobre la calidad de la atención y el costo para las finanzas públicas.

Al señalar que el Presidente ha prometido coberturas que tienen muy pocas sociedades en el mundo, Gaviria pidió cautela, claridad y determinaciones urgentes para cerrar la hemorragia. Finalmente, el ex secretario general de OEA afirmó que hay que mejorar el recaudo tributario para cumplir con las promesas hechas por Santos. 

Ojalá tales observaciones sean oídas de buen agrado en un Gobierno que ha hecho muchas cosas bien, pero que necesita más autocrítica para completar la ambiciosa tarea en la que se ha empeñado.

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