Ricardo Ávila

Una fuente que no se seca

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 19 de 2014
2014-02-19 03:36 a.m.
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Los tiempos cambian, pero para los cientos de miles de colombianos que viven fuera del país y que partieron en busca de un futuro mejor, sigue siendo una constante la práctica de enviarles dinero a sus familias. Así lo viene de corroborar el Banco de la República, según el cual el monto de las remesas recibidas el año pasado ascendió a 4.071 millones de dólares, lo que representa un incremento del 3 por ciento, con respecto al 2012.

El leve repunte puede parecer llamativo a la luz de los tiempos difíciles que ha experimentado la economía mundial. El alza en los índices de desempleo ha golpeado de manera relativamente más dura a los inmigrantes, lo cual hace que el dinero que queda para ‘mandar a la casa’ sea menor.

Sin embargo, no en todas partes las cosas se encuentran igual de duras. En noviembre pasado, el centro Pew en Estados Unidos reportó que los giros a Latinoamérica deberían llegar al nivel que tenían antes de que estallara la crisis internacional, a finales del 2008. Para la entidad, el total de las transferencias a la región, provenientes del país del norte, deberían alcanzar los 53.800 millones de dólares en el 2013.

En contraste, la dura realidad de Europa, que afecta en particular a las economías del área mediterránea, se ha notado sobre el dinero que llega del otro lado del Atlántico. Y no solo son los índices de desocupación los que influyen, sino el hecho de que la población inmigrante a esa parte del mundo ha tenido reducciones netas, en la medida en que miles de familias han decidido volver a sus naciones de origen.

Tales realidades y unas cuantas más se reflejan en Colombia. De tal manera, Estados Unidos ha vuelto a ser el principal emisor de las remesas que nos llegan, con 1.527 millones de dólares el año pasado. En cambio, España ha perdido protagonismo, pues a pesar de ser la fuente de 976 millones de dólares, la suma es muy inferior a los 1.661 millones registrados en el 2009. La diferencia entre uno y otro caso tiene que ver con lo que pasa en América del Norte, en donde las ‘vacas flacas’ empiezan a engordar, y lo que ocurre en la península Ibérica, que apenas comienza a salir de la recesión.

Por otra parte, lo sucedido con Venezuela bien vale una mirada. De unos años para acá, lo que ingresa de la nación vecina va en aumento, una circunstancia que no deja de ser curiosa si se tiene en cuenta que la realidad es cada vez peor, incluyendo la disponibilidad de divisas. Aun así, en el 2013 los colombianos que viven al otro lado de la frontera oriental enviaron 495 millones de dólares, más del doble que en el 2009.

En respuesta, las autoridades en ambas capitales señalan que las remesas se han vuelto uno de los mecanismos preferidos de sacar dólares a la tasa oficial del bolívar, para después venderlos en el mercado paralelo y obtener una buena utilidad. Debido a ello se han tomado medidas que han tratado de parar la hemorragia y que llegaron al extremo la semana pasada de suspender totalmente los giros. El Gobierno de Nicolás Maduro argumenta que ante los abusos no le quedaba otro camino, pero el descontento en la zona limítrofe es evidente.

¿Quiere decir el cierre de esa llave que las transferencias provenientes del exterior por el concepto mencionado van a disminuir? No necesariamente. Aparte de que el mundo desarrollado experimenta una clara mejoría, se han consolidado otros destinos desde donde llega cada vez más dinero. Así pasa con Chile, que aportó 110 millones de dólares al total recibido.

Adicionalmente, hay una buena noticia para las familias que complementan su economía con lo que sus parientes les mandan. El alza en la tasa de cambio aumenta el ingreso de miles de hogares, algo que debería tener repercusiones positivas en el Valle, Antioquia, el Eje Cafetero y Cundinamarca, en donde se concentran la mayor parte de los giros que arriban todos los días.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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