Ricardo Ávila
Editorial

De la izquierda al centro

El desplazamiento del péndulo ideológico en América Latina es innegable, como bien lo acaba de confirmar el caso de Brasil.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
mayo 16 de 2016
2016-05-16 12:07 a.m.
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Aquello de que el péndulo se mueve en la política, es cada vez más evidente en América Latina. Por diferentes razones, las naciones de la región han dado un giro en épocas recientes, que es difícil ignorar y muestra un desplazamiento de la izquierda hacia el centro en los gobiernos más significativos.

Así acaba de suceder en Brasil con la designación de Michel Temer como presidente interino en reemplazo de Dilma Rousseff, cuya suspensión tiene más visos de permanente que de temporal, y que significa la salida del Partido de los Trabajadores del poder después de más de 13 años de ejercerlo. Meses antes había pasado en Argentina, con la victoria de Mauricio Macri que clausuró la época del kirchnerismo en la Casa Rosada, ahora obligado a defenderse en los estrados judiciales.

Y la lista no para ahí. La carrera presidencial en Perú se define entre dos candidatos más inclinados hacia la derecha, mientras que en Bolivia Evo Morales vio recortadas sus aspiraciones de seguir en el cargo en la próxima década tras perder un referendo.

Por su parte, Rafael Correa, en Ecuador, no la tiene fácil, por cuenta de la crisis económica asociada a la caída en los precios del petróleo y la camisa de fuerza que le impone la dolarización, algo que se complica más tras el terremoto de mediados de abril y los costos de la reconstrucción.

Mención aparte merece Venezuela, en donde Nicolás Maduro hace hasta lo imposible por aferrarse a su cargo, mientras el descontento popular aumenta. Una cosa es mantener a raya a la oposición en tiempos de bonanza y otra hacerlo cuando la gente tiene hambre y siente, en carne propia, la inflación, la inseguridad y la escasez.

Tarde o temprano el cambio vendrá, arrastrando en la avalancha a una revolución bolivariana que es la responsable del deterioro de la calidad de vida en la que fuera una de las naciones más prósperas de la región.

Más allá de las particularidades de cada democracia, es posible sacar lecciones generales de lo sucedido. La primera es que el populismo de izquierda que tanto arraigo llegó a tener en Latinoamérica estuvo asociado a la bonanza exportadora de productos básicos, que concluyó a finales del 2014.

Las rentas extraordinarias derivadas del alza de precios de las materias primas permitieron que las exportaciones regionales se multiplicaran por tres en una década y con ellas los ingresos gubernamentales.

De la mano del mayor espacio fiscal llegaron los subsidios y los excesos. Cuando la fiesta estaba en su apogeo, pocos preguntaban si destinar fondos para obras faraónicas o actividades de dudosa rentabilidad económica y social, eran justificables.

Pero cuando llegaron las 'vacas flacas' aparecieron las ineficiencias y la incompetencia de administraciones que no supieron sembrar para el mañana y creyeron que el dinero de la lotería iba a durar para siempre.

Peor aún fue la presencia de la corrupción, que les llenó los bolsillos a unos pocos. Por ejemplo, Dilma Rousseff seguiría en el Palacio de Planalto de no ser por el escándalo de Petrobras, de cuyas arcas salieron unos 3.000 millones de dólares que acabaron en los bolsillos de la dirigencia del PT.

A medida que se siga destapando la olla, la desilusión de los votantes aumentará, tras lo cual pueden pasar años antes de que el socialismo acaricie la posibilidad de volver al poder en Brasil.

Aun así, el desafío para los gobiernos de centro es inmenso. Limpiar la casa nunca es fácil y menos en medio de la austeridad. Sin embargo, esa labor es inaplazable y tiene que comenzar con un compromiso firme en contra de la venalidad.

Dicho de manera coloquial, la gente sabe que a veces hay que apretarse el cinturón, pero demanda al mismo tiempo transparencia y honradez en el manejo de los asuntos públicos. Si la dirigencia que está en el poder en América Latina no entiende eso, el péndulo volverá a moverse en unos años. Hacia un lado o el otro.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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