Ricardo Ávila

Un gran mal sin remedio

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 05 de 2014
2014-06-05 05:56 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

El entierro de tercera que tuvo este miércoles la reforma a la salud en el Congreso, vuelve a confirmar la que parece haberse vuelto una constante en Colombia: que cualquier remedio es peor que la enfermedad, así esta tenga visos de ser terminal.

Tal como ocurrió con la educación superior o la justicia en su momento, en este caso triunfaron las posturas de quienes alegaban que las cosas no iban a mejorar y, por lo tanto, era preferible la opción de dejar todo como está.

No vale la pena llorar sobre la leche derramada y hablar sobre lo que pudo ser y no fue. Pero cerrada la puerta de un cambio en las reglas de juego, hay que volver a insistir en que el sistema actual es insostenible, sobre todo porque no se han tomado correctivos de fondo.

De tiempo en tiempo, se encuentran unos recursos aquí o una adición presupuestal allá, ante lo cual las presiones disminuyen, pero los líos son los de siempre o quizás peores.

El motivo es que la situación financiera de varios de los eslabones de la cadena sigue debilitándose. Los rumores sobre cesaciones de pago o quiebras inminentes son comunes, sin que las autoridades se atrevan a tomar cartas en el asunto. Todo indica que casos como el de la intervención de Saludcoop son un dolor de cabeza de tal tamaño, que una toma de control similar es vista como una opción que debe evitarse en la medida de lo posible.

El problema es que tratar de mantener los incendios controlados no es la mejor manera de evitar una gran conflagración o de que se sigan socavando los cimientos de un edificio que desde años se encuentran en mal estado. No hay que olvidar que la administración Uribe, que tiene una inmensa responsabilidad en lo que pasa ahora, trató de tomar correctivos que no funcionaron. Y la de Santos hizo lo propio, sin que al final las circunstancias políticas le permitieran completar la faena.

Eso no minimiza el haber logrado la aprobación de una ley estatutaria, que hace poco recibió la bendición de la Corte Constitucional. Bien usada, dicha norma es una poderosa herramienta, pues permite poner límites que son cruciales, ya que una cosa es darle a la salud el estatus de derecho fundamental y otra es pretender que no hay barreras ante lo que quiere la ciudadanía.

Por tal razón, el Gobierno que venga necesitará dedicarle muchas energías al asunto. Estas no solo implican administrar la crisis y evitar que se caiga la estantería a pedazos, sino combatir la corrupción y las presiones políticas, algo que requerirá del liderazgo de la Casa de Nariño, en asocio con el ministerio del ramo.

No menos importante es convencer a los colombianos de que un escenario en el cual el sistema asuma cualquier tratamiento y pague los medicamentos que se prescriban, sin que existan los debidos controles, es insostenible. Un reciente pronunciamiento de la Organización Mundial de la Salud afirma que “ningún país, por más rico que sea, está en capacidad de proveer a toda la población todas las tecnologías o intervenciones que podrían mejorar la salud o prolongar la vida”. Lamentablemente, esos llamados a la cordura no tienen eco en estas tierras.

Aun así, hay que insistir. En caso contrario, las presiones fiscales se volverán inmanejables. Si a lo anterior se le agrega que la población se está envejeciendo, que hay mayor prevalencia de enfermedades crónicas y que el costo de ciertos tratamientos se ha disparado, es fácil entender el llamado de alerta que viene de hacer el BID en un nuevo estudio.

El trabajo en cuestión compara los esquemas vigentes en siete países de la región, incluyendo al nuestro, y señala que un aumento en los gastos es inevitable. Por lo tanto, hay que tomar el toro por los cuernos cuanto antes, para que los graves males que hoy aquejan a la salud no hagan metástasis y contagien todo el organismo. Dicho de otra manera, las reformas tienen que llegar, como aquellos tratamientos que buscan salvar la vida de los pacientes.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twiter: @ravilapinto 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado