Ricardo Ávila

¿La hora de la costa Atlántica?

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 17 de 2012
2012-08-17 01:47 a.m.
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Durante décadas, ha sido lugar común decir que la hora de la Costa Atlántica ha llegado.

De unos meses para acá, esa expresión ha vuelto a sonar. Pero hay razones para pensar que, esta vez, la cosa va en serio.

La entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y otras regiones del mundo obliga a pensar que a los tres grandes puertos del Caribe (Santa Marta, Barranquilla y Cartagena) y sus zonas de influencia, les han llegado sus mejores días.

Las cifras de crecimiento del PIB de estas ciudades, más alto que el del resto del país, confirmadas con la disminución del desempleo –Barranquilla tiene la tasa más baja desde hace muchos meses, entre 7 y 8 por ciento), así como el lento, pero sostenido descenso de los indicadores de pobreza, permiten ser optimistas.

Pero la situación de las tres capitales muestra diferencias grandes entre ellas.

Mientras Barranquilla luce como la más aventajada, con el crecimiento de su industria, su construcción de vivienda, oficinas y centros comerciales, y obras públicas, Santa Marta, que también vive un excelente momento económico, enfrenta desafíos de lucha contra la corrupción y medioambientales, que atentan contra su desarrollo.

En cuanto a Cartagena, los grandes desequilibrios sociales típicos de toda la región se ven agravados por un turismo de altísimo lujo que contrasta con cordones de miseria gigantescos.

Las administraciones locales tampoco son homogéneas. Barranquilla vivió un profundo y positivo cambio durante su pasado gobierno, que ha encontrado continuidad en el actual, aún si el carisma del exalcalde Alex Char resulta irrepetible.

La decisión de la alcaldesa Elsa Noguera de imponer un impuesto de valorización, que le ha costado duras críticas, sobre todo de los sectores más ricos, es una apuesta seria, acompañada por un programa de obras estructurado, que apunta a que todos, y no solo unos pocos, aprovechen el buen momento.

Lo único que ensombrece el horizonte de la ciudad son las peleas intestinas del sector gremial, centradas en la Cámara de Comercio y un agrio proceso de sucesión.

Más allá de los debates y las indagaciones que adelanta la Superintendencia de Industria y Comercio, la realidad es que la Cámara tiene una junta renovada que ha evidenciado su deseo de acertar y no repetir criticadas conductas del pasado.

Ojalá pueda seguir adelante, y que estas inútiles luchas de poder en la cúpula empresarial local no dañen la buena hora de la ciudad.

Santa Marta cuenta con un mandatario local bien intencionado, aunque no tan experto en el tema público.

Enfrenta la oposición de un Concejo sumido en las viejas prácticas corruptas, y de las mafias que, por años, han saqueado a la capital. Es deseable que el alcalde Carlos Caicedo consiga el grado de control que necesita para ordenar las finanzas locales, y librar la dura batalla contra la pobreza y contaminación de sus playas y zonas turísticas aledañas.

Con respecto a Cartagena, todos los sectores le reconocen al alcalde Campo Elías Terán carisma y liderazgo, pero, a la vez, algunos comienzan a temer por su falta de experiencia administrativa y de manejo de los temas financieros, algo que puede salirle caro a la capital de Bolívar, una ciudad urgida de una gigantesca inversión social que mitigue la pobreza, y que únicamente puede salir de unas arcas públicas fortalecidas y bien gerenciadas.

Pero, además de las oportunidades de disparar su desarrollo que tienen las tres metrópolis, la llanura atlántica también promete. Atrás quedaron los años de la violencia guerrillera y paramilitar, aunque subsisten en algunas zonas poderosas bandas criminales.

El TLC con Corea del Sur es una excelente oportunidad para el sector agrícola, pues se trata del primer tratado en el cual los productores del agro son claramente ganadores, ya que el país asiático es gran consumidor de los productos del campo.

La hora de la costa Atlántica ha llegado: se trata de una oportunidad excepcional, que los líderes de la región tienen la responsabilidad de aprovechar, en busca de un desarrollo superior y de una mayor justicia social.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

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