Ricardo Ávila

Lo importante es competir

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
abril 25 de 2014
2014-04-25 01:24 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

El lunes pasado, mientras los colombianos acongojados observaban las imágenes del homenaje fúnebre a Gabriel García Márquez en México, tuvo lugar en el país una resurrección, políticamente hablando.

Se trató de la determinación del Tribunal de Bogotá de conminar al Gobierno Santos a aceptar las medidas cautelares para evitar la destitución de Gustavo Petro como alcalde de la capital.

Pocas horas después, el burgomaestre regresó al Palacio Liévano, prolongando la incertidumbre sobre lo que puede pasar en una ciudad en donde son más notorias las confusiones que las certezas.

Por cuenta de lo sucedido, quedó relegada a un lugar secundario otra noticia relacionada con el mandatario local. Se trató de una resolución emitida por la Superintendencia de Industria y Comercio mediante la cual la entidad impone una serie de cuantiosas sanciones a tres entidades distritales: la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos; la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Bogotá; y Aguas de Bogotá, por un monto conjunto que supera los 82.000 millones de pesos.

Adicionalmente, el organismo castigó a una decena de funcionarios capitalinos, obligándolos a pagar multas por un valor combinado de 1.587 millones de pesos.

El golpe pecuniario más grande es para Gustavo Petro y Diego Borda (hoy exgerente del acueducto) con más de 410 millones de pesos cada uno.

En respuesta, no faltaron los cuestionamientos sobre las coincidencias entre un evento y otro. Para los amigos de las teorías de la conspiración, no fue casual que junto al premio de la restitución llegara la pena de la cuenta por pagar.

Así, abundaron las críticas a la Superintendencia por darle la razón implícitamente a la Procuraduría, al poner en evidencia las fallas en el proceso de entrada en vigor del nuevo modelo de manejo de las basuras en Bogotá, que fueron la base del proceso disciplinario que adelantó el ente de control.

Sin embargo, valdría la pena que quienes opinan del asunto lean las 163 páginas de la resolución de marras, en la cual los argumentos que se presentan son los de tipo jurídico y tienen que ver con algo fundamental: lo que señala el Artículo 365 de la Constitución de 1991 y, en desarrollo de esta, la Ley 142 de 1994.

Para no entrar en honduras, basta decir que las normas establecen que no hay monopolios de derecho en el campo de los servicios públicos y que tanto el Estado como los particulares pueden concurrir a su prestación, en condiciones de libre competencia.

Por lo tanto, el debate de fondo no es si a Bogotá le conviene o no que haya operadores privados que hagan la labor de recoger las 7.700 toneladas de basuras diarias que producen sus habitantes.

El punto es que la Alcaldía no puede actuar como ciertos clubes sociales que se reservan el derecho de admisión y solo dejan entrar a quien les gusta.

En sus alegatos, los investigados trataron de dar razones que justificaran su accionar. Una fue la sentencia de la Corte Constitucional que obliga a incorporar a los recicladores de desperdicios como uno de los eslabones en la cadena de recolección.

Pero en la respuesta de la Superintendencia salta a la vista que acatar el fallo mencionado no implica desconocer el marco legal vigente.

Por tal motivo, es difícil sustentar la afirmación de que en la sanción impuesta hay un sesgo ideológico al preferir lo privado sobre lo público o privilegiar las posturas neoliberales sobre las progresistas.

Aunque tales acusaciones suenan bien cuando se hacen desde un balcón, aquí la cuestión de fondo es el respeto a las normas y estas no permiten establecer territorios vedados, dependiendo del gusto de quien esté en la Alcaldía. Otra hubiera sido la historia si Aguas de Bogotá se gana el contrato en franca lid, como sucede con otras empresas públicas en diversas ciudades, pero para hacerlo habría tenido que competir. Y las competencias no se construyen echando discursos.

Ricardo Ávila pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado