Ricardo Ávila
Editorial

La cita de diciembre

La discusión sobre el nuevo nivel del salario mínimo nunca es fácil, pero este año se verá aún más enrarecida por la tributaria

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 20 de 2016
2016-11-20 04:27 p.m.
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Con la llegada de la época de fin de año, que se hace notar con las decoraciones navideñas en pueblos y ciudades, arriba también otra costumbre propia de la temporada: la discusión del nuevo nivel del salario mínimo. En cuestión de días deberían comenzar las reuniones formales de la Comisión Tripartita que integran los representantes del Gobierno, los sindicatos y los empresarios, cuyo propósito es definir el nivel de la asignación que hoy está en 689.450 pesos mensuales.

Encontrar ambiente para llegar a un consenso nunca es fácil, pero en la presente oportunidad las condiciones son particularmente adversas. Para comenzar, la economía experimenta un proceso de desaceleración que es más fuerte de lo que se preveía hace unos meses. Los analistas, comenzando por los del Banco de la República, le apuestan a una expansión del Producto Interno Bruto de apenas 2 por ciento en el 2016, una tasa a todas luces mediocre.

Un ritmo tan lento compromete la capacidad del país de absorber el aumento en la oferta laboral y mantener la tasa de desempleo en niveles relativamente estables. Aparte de que la creación de plazas de trabajo tiende a disminuir en tiempos de estrechez, los expertos señalan que subir el costo de las nóminas de forma desproporcionada puede llegar a disminuir el número de vacantes e incluso ocasionar despidos.

Ese llamado a la prudencia se complementa con el panorama inflacionario, ya que de lo que se trata es de conservar el poder adquisitivo real del salario. A este respecto, el 2016 resultó ser un periodo de fuertes altibajos, pues de una cuesta muy empinada que en julio llegó a un máximo del 9 por ciento anual, el Índice de Precios al Consumidor cambió de tendencia desde entonces y en los últimos tres meses tuvo una corrección de dos puntos porcentuales y medio. Debido a ello, los observadores consideran que el pronóstico del Ministro de Hacienda, de un alza acumulada del 5,8 por ciento en la canasta familiar en diciembre, es acertado.

Bajo esa circunstancia, un pronóstico sobre un alza cercana al 6 por ciento en el mínimo tendría fundamento. Pero las cosas se complican cuando en las cuentas se incluye el efecto de la reforma tributaria que hace tránsito por el Congreso. El incremento de tres puntos porcentuales en la tarifa general del IVA, junto con el impuesto de 300 pesos por litro a las bebidas azucaradas, el nuevo gravamen a los combustibles y la mayor carga de los cigarrillos, elevaría la inflación en 1,2 puntos porcentuales en enero, según cálculos de Anif.

El apretón previsto enrarece todavía más el ambiente. En un primer pronunciamiento, voceros de las centrales obreras hablaron de que plantearán un reajuste del 12 por ciento, el cual se sale de lo presupuestado tanto en el sector público como en el privado. Y aunque es muy probable que la cifra definitiva sea muy inferior, desde ya quedan expuestas diferencias sustanciales que se sentirán en el 2017.

Así las cosas, será la administración Santos la encargada de expedir el decreto usual antes de que termine el año. Es de esperar que para esa época ya esté definida la tributaria –particularmente el IVA– y su efecto sobre las finanzas familiares.

No obstante, dado el clima existente y el pronto arranque de la temporada electoral, es de prever que el asunto del salario mínimo se volverá un caballito de batalla por parte de unos y otros. A pesar de ello, es importante insistir en que la seriedad debería ser un elemento clave en el debate, pues los costos laborales son claves en un país que aspira a mejorar su competitividad con el fin de subir los índices de empleo.

Por tal razón, aparte de aplicar la fórmula tradicional de tener en cuenta la inflación del año que termina y eventuales aumentos en productividad, no hay mucho más espacio para moverse. Sobre todo en una economía que apenas puede aguantar el fuerte chaparrón actual.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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